Así estaban todos felices, contentos y limpitos cuando el día mencionado, La República sale con una maravillosa tapa con titular a tamaño catástrofe: "Espanto" y un copete en el que podía leerse "Conmoción: a las 4.01 de la madrugada explotó el caño colector. Dramática súplica de las autoridades: 'Debemos mantener la calma'". Debajo, un colgado ideado por Alonso Fernández, una de cuyas líneas era prueba genial de su sentido del humor: “Llovía y no era agua”. Las páginas 2 y 3 estaban dedicadas a la narración de los hechos, que incluían una explosión del colector en medio de la madrugada y un consiguiente diluvio de mierda sobre las calles aledañas. También había declaraciones de vecinos acerca del terrible olor y alguna de Vázquez. El remate de la nota fue el siguiente: "El ministro Ramírez sin perder la calma lo dijo con claridad: 'Menos mal que es el Día de los Inocentes'. A lo que el cronista respondió: 'Menos mal, señor ministro, que La República no pierde el sentido del humor'. El jefe de Coraceros se puso inusitadamente serio y preguntó: '¿Qué quiere decir con eso?'. La respuesta del cronista fue breve y memorable: 'Que la inocencia les valga, señores'".
La nota anunciaba que gracias a la mediación de Hugo Chávez, Botnia había aceptado la relocalización de su planta en el departamento de Treinta y Tres, a cambio de hacerse cargo durante 25 años de la explotación del puerto de La Coronilla. Como para resarcirle la pérdida a Fray Bentos, Chávez construiría un estadio de béisbol y fútbol con capacidad para 100 mil personas. Todo traído de los pelos, en el afán de la exageración. Y atrás va Infobae y la levanta como cierta. La Diaria también se sumó al juego pero en vez de una, publicó cuatro noticias falsas: el nombramiento de la artista Jacqueline Lacasa como ministra de Educación y Cultura, la creación de una Dirección Nacional de Planificación Centralizada a cargo de Alberto Couriel, un nuevo acuerdo entre la AUF y Tenfield (incluyendo el regreso de Figueredo a la presidencia) y la sorpresa del día: coincidentemente, también anuncian la relocalización de la planta de Botnia gracias a la mediación de Chávez, aunque en este caso la mudanza sería a Entre Ríos.
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"Los premios Tabaré de La República desalientan los programas que exhiben una seudoespectacularidad periodística que enmascaran una real miseria cultural y una ideología retardataria del progreso humano"O mejor todavía:
"Premiamos la inteligencia, los valores del espíritu, la solidaridad social, el desarrollo cultural y humano. Desalentamos los valores elitistas, consumistas, de obediencia irreflexiva, de participación condicionada, de instrucción excluyente, de conformismo, racismo, hedonismo y ostentación"

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Bien. Hasta acá, un resumen de la crónica ingeniosamente titulada “La peripecia del escocés que buscaba “ruinas” charrúas y acabó arruinado”, publicada por El Observador el viernes 1º de diciembre. El hecho, según el artículo, había ocurrido el viernes 24 de noviembre, pero el diario decidió que era mejor tomarse unos días para verificar los datos y no incurrir nuevamente en el papelón de los dibujitos peruanos. Por eso, después de chequear todas las fuentes a su alcance, el sábado 2 publicó una nota titulada “Chasco: el escocés arqueólogo era sólo un mitómano salteño”. Ah la pelota. Puro rigor periodístico: un día sacan una noticia con 7 días de atraso y al otro dicen que era mentira. Se ve que este asunto de verificar datos no está dando buenos resultados. Una buena cosa sería cambiar de fuentes, si es que realmente las hay. O leer otros diarios nacionales, ponéle El País, que el viernes 24 ya había publicado la noticia del escocés asaltado y el lunes 27 la verdadera historia de todo el asunto.
El País - 24.11.05
El País - 27.11.05
El País la dejó pasar sin tomárselo demasiado a pecho. El Observador le dedica una página entera que, como corresponde en estos casos, no tiene desperdicio:De vez en cuando la vida de una comunidad es alterada por hechos sorprendentes, tan misteriosos como inverosímiles. El avistamiento de supuestos ovnis suele liderar el ranking de estos hechos atípicos. Pero al cabo de mucha tinta e imágenes en los medios de comunicación el fenómeno sucumbe bajo la evidencia científica. Los mitómanos, seres capaces de inventar las historias más insólitas por motivos que en ocasiones ni ellos saben, generan una reacción similar. Las comunidades asombradas o curiosas, comentan durante días un hallazgo inesperado o la peripecia increíble de un hombre o una mujer hasta que la mentira disparadora del escándalo muere aplastada. Eso fue lo que sucedió con el supuesto turista escocés asaltado en la ruta 31 de Salto el pasado viernes 24.
Clarísimo. Ahora resulta que el cuento de un taradito aburrido es equiparable a la aparición de objetos voladores no identificados. Tal cual. El problema es que como bien dice el cronista, dicho fenómeno “sucumbe ante la evidencia científica” y la historia del escocés trucho se hubiera desplomado sin más trámite que un llamado telefónico o la lectura de un diario de la competencia. Pero eso es nada al lado de la última parte de la nota en cuestión:EL PIANISTA. Mitómano enigmático, si los hubo, fue el célebre pianista amnésico y desmelenado que apareció vagando en una remota isla inglesa en mayo de 2004. El mundo entero siguió la evolución de aquel joven, a quien un equipo de siquiatras intentaba hacer hablar poniendo fuera de su alcance un piano al que arrancaba algunas notas. “El hombre del piano” logró que decenas de psicólogos le diagnosticaran “problemas mentales reales”. “Sólo resiste la presencia humana si esta cerca de un piano”, decía un especialista. El misterio sobre su identidad hizo que miles de hipótesis llegaran a la policía. Al final, se trataba de un alemán de Baviera que había abandonado el Reino Unido para reunirse con su familia. Hospitales y clínicas lo demandaron por miles de libras para cubrir lo gastado en curarle males que no tenía.
Pasando por alto que el famoso “hombre del piano” apareció en abril y en el 2005, poner a estos dos lunáticos en igualdad de condiciones es una falta de respeto para el trabajo del alemán que la hizo mucho mejor y supo sostener semejante puesta teatral durante 4 meses jodiendo a cuanto siquiatra se le acercara.
Pero bueno, son cosas que pasan. Al menos hay que reconocerles el mérito de que cuando se mandan un moco así, siempre tienen la delicadeza de reconocerlo en tapa:
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