
"(..) La peor sin dudas es esta chica Soledad Bauzá (muy vulgar su vestidito rojo) y su pelo... bueno, es evidente que no pasó por la peluquería (...)"
"(..) A Vignola, Mariana Teba, Mariana Santos, Sara Perrone y esta chica desnudista... las vistió el enemigo. El hecho de hacer un acontecimiento mediocre, no implica ser o vestir de la misma manera, es solo un tema de criterio... Prefiero mirar el cuadro de mi comedor... Esperemos que de los errores se aprenda... y de la verguenza (sic) tambien!!!"Para consuelo de Bauzá, tan afecta a googlear su nombre día por medio y a contactar bloggers vía mail para recabar datos sobre sus identidades, ambas comentaristas le ahorran trabajo publicando su número de cédula. Los que conocemos un poco la cuestión, estamos al tanto de las consecuencias de semejante afrenta a su persona. Como corresponde, su respuesta no se hizo esperar:
"lo lamentable es el tenor agresivo y que infiere una grave y colectiva tendencia a la represión sexual y a la envidia de varios de los comentarios en esta sección que se presumen provenientes de mujeres insastisfechas y belicosas. una cosa es opinar sobre un vestido o un look o un estilo mediático y otra insultar. un vestido puede ser sexy o lindo o feo. eso no da pie a descalificar a su portador/a. en cuanto a Samantha Navarro, es la diosa del rock, y su pelo la distingue. es un símbolo de libertad, de asumir los rulos y desafiar al sistema que obliga a ser lacia y comedida. ¿qué quieren las lectoras reprimidas, de apellidos chetos y presunto buen peinado, que se rape? que use peluca? que se planche esa cascada maravillosa? tienen idea quién es SAMANTHA NAVARRO? una señora artista que no las necesita. en cuanto a mi vestido, a mucho orgullo me viste Tits y si es sexy, me lo banco. como me banco mis 33 años. mi juventud y mis ganas de no taparme porque no tengo porqué ya tendré tiempoSin mencionar ese extraño enaltecimiento del talento artístico de Samantha Navarro (una autora cuya obra es el equivalente musical a agarrarse los huevos con una puerta) pasaré a la cuestión que provocó, en parte, la redacción de este texto. Aburre un poco ver que Bauzá recurre siempre al bajo método de atribur las críticas que recibe a dos invariables argumentos, muy de moda últimamente: la envidia y los problemas sexuales que pueda padecer el/la autor/a. No importa si la crítica es hacia el atuendo, el peinado, los dientes o la columna de Caras y Caretas. Si proviene de una mujer, seguramente sea "insatisfecha" y "belicosa" (y en el caso de las lectoras de Observa, "reprimidas de apellidos chetos"¿Prejuiciosa quién?). Si se es hombre, seguramente se trate de un onanista con problemas de eyaculación precoz, que descarga en los comentarios su frustración por no poder alcanzarla. Se complica discutir con gente así. Pero hay un par de comentarios posteriores que van a por más, aunque SB aun no se haya dignado a contestarles:
"Soledad agradecé que por lo menos te nominaron para algo y te hiciste más pública, porque de tu banda de jazz no se acuerda nadie y en canal 5 solo te ve tu abuela. Además, para trabajar en televisión sos malísima escribiendo. No sabés que después de un punto, la oración se empieza con mayúscula. Tenés 33 años como Cristo, pero con ese vestido te crucificaste sola"Y por supuesto, la respuesta de la autora del desencadenante de todo este folletín, que por ahora es el último comentario publicado:
"Para Bauzá: En primer lugar, no te hagas la culta y arranca a escribir en Freeway; lo de hacerse la multiloca no va en todos los ámbitos. Mujeres instatisfechas??? Yo no sé de donde tu inferís eso, lo que si esta claro que tu pareces insatisfecha porque -de no ser así- no entiendo el porqué de ponerse ese “trapo desgarrado” que conseguiste por canje con TITS. Y perdón...tu a tu cuerpo lo denominas sexy??, sos un fosforito linda; yo que vos consigo otro canje y me pongo algo adelante y atrás. Chausito, y te estoy leyendo (escuchando no porque, para serte honesta, no podes cantar ni el 5 de oro); eso sí...siempre y cuando tengas un buen editor que te corrija las catastróficas faltas de ortografía que evidencian bajo coeficiente intelectual"
"Bueno parece que la chiquita Soledad se enfurecio con mi comentario. Realmente tu vestido y tu look me parece espantoso y no por eso soy insatisfecha o belicosa. Un vestido puede ser lindo o feo o sexy o lo que quieras pero uno es el que lo eligue. Con respecto a quien es y que hace Samantha Navarro no me interesa en absoluto y no tiene nada que ver con el hecho de que ni se peino para ir supuestamente a un evento. Y por si no te enteraste aca estamos opinando del vestuario de los que asistieron a este evento de cuarta, no nos interesa si son buenos o malos , si tocan el clarinete o el violin. Sabes porque???...porque ese no es el tema que se esta tratando....!!! Los calificativos de: represion sexual, envidia y demas denotan que no solo no entendes nada de moda sino tampoco de la vida querida. Yo tambien tengo 33 añios y no por eso me visto como Vilma Picapiedras"Desde este humilde espacio lanzamos un llamado para que la cosa no se terminé acá. Queremos ver sangre, Vilma. Contestáles.
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El militar retirado Manuel Cordero fue detenido por la policía brasileña en Santana do Livramento, luego del último pedido de captura realizado por la justicia uruguaya. La solicitud, a cargo del juez Luis Charles, forma parte de la investigación por la desaparición del militante del PVP, Alberto Soba Fernández. Por esta causa ya fueron procesados los ex militares José Gavazzo, Gilberto Vázquez, Jorge Silveira, Ricardo Arab, Juan Antonio Rodríguez Buratti, Ernesto Rama y Luis Maurente y los ex policías Ricardo Medina y Pedro Sande. A Cordero se lo acusa de los delitos de privación de libertad y asociación para delinquir. El ex militar se encontraba prófugo desde 2004 en Brasil, donde contrajo matrimonio con una ciudadana brasileña y tramitó asilo político ante la ONU. (En base a El País)Etiquetas: Observa
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Pie de foto: Bloqueo ayer de la carretera que conduce al puente internacional General José Artigas y que une a Colón con Paysandú (Foto: Iván Franco)
Pie de foto: Camión publicitario estacionado ayer frente a la embaja de Estados Unidos de Norteamérica, en la calle Abadie Santos y Rambla Argentina (Foto: Ricardo Antúnez)
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De acuerdo al abogado denunciante, la empresa Botnia estaría utilizando algunos barcos para llevarse agua del río Uruguay a Europa. Se sospecha que las razones serían las enormes ganas de salir en la tele que tendría el abogado en cuestión.Etiquetas: Papelones papeleros
Jorge Julio López fue el hombre que el gobierno argentino se empeñó en llamar "el primer desaparecido político en democracia o "el desaparecido 30.001", en referencia a la cantidad de personas que, se calcula, fueron secuestradas y asesinadas durante la última dictadura argentina. López, un albañil de 77 años, estuvo detenido entre 1976 y 1979 a causa de su actividad montonera y se asegura que fue liberado por prestarse a colaborar con las autoridades policiales. En julio del año pasado, fue uno de los 130 testigos que declararon en el juicio contra Miguel Etchecolatz, ex director de la Policía de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno militar. El 18 de setiembre, un día antes de la lectura del veredicto que halló culpable al represor, López salió de su casa rumbo a los tribunales para presentarse en la audiencia de alegatos, pero nunca llegó. Al día siguiente, en una sentencia histórica que, por primera vez en Argentina, admitía la figura de "genocidio", Etchecolatz fue sentenciado por homicidio calificado, aplicación de tormentos y privación ilegítima de la libertad en varios casos. Horas después, todos los medios comenzaron a informar de la desaparición de López y a divulgar su fotografía. La hipótesis de un secuestro por parte de algún grupo policial empezó a hacerse más fuerte con el correr de los días y la historia calzaba perfecto. Se hicieron marchas exigiendo su aparición, el presidente Kirchner se refirió al tema en cada oportunidad que encontró y varios medios internacionales trataron el caso en sus páginas. Luego, como suele ocurrir en estos casos, con el paso de los meses las menciones empezaron a menguar hasta casi desaparecer. Casi porque a fines de diciembre se denunció la desaparición de Luis Gerez, un militante kirchnerista que denunció al nefasto ex comisario Luis Abelardo Patti por torturador. Su declaración fue uno de los testimonios que se tuvieron en cuenta para impedir el ingreso de Patti a la cámara de Diputados por la provincia bonaerense, cuya mayoría declaró en su momento que el ex policía no tenía "idoneidad moral" para ocupar el cargo. Cargo que, por otra parte y sin que suene a defensa de Patti, obtuvo mediante democrático voto popular. Gerez apareció un par de días después en medio de una operación mediática que hizo que muchos empezaran a mirar de reojo toda la cuestión. Las similitudes con el caso López eran demasiadas y todo olía demasiado a opereta del gobierno, algo que evidentemente jamás se confirmará pero que hizo sospechar a varios.Todo ha comenzado -según pude saber- a fines del año 2005, cuando un hombre llamado Roberto Montenegro hizo un contrato de arrendamiento de un campo denominado "San Genaro", ubicado en el Km 135 de la Ruta Nacional Nº 3, en San Miguel del Monte, provincia de Buenos Aires. Al momento de visitar el lugar, el locatario hizo un exhaustivo examen de todo, incluida la vivienda ubicada dentro del campo que estaba por alquilar. Allí pudo observar con enorme sorpresa que en el sótano de la vivienda había unos diez calabozos con puertas de chapa, "pasaplatos" y cerramientos pasadores. En el mismo lugar, Montenegro vio morteros, balas y diferente tipo de armas de fuego.Montenegro se fue y volvió al otro día para tomar posesión de la propiedad. Cuando llegó, se encontró con varios patrulleros que lo esperaban en la puerta, uno de los cuales se lo llevó detenido, acusándolo de "usurpación". Se le inició una causa con un final que Sanz califica de "insólito": la fiscalía lo liberó aduciendo que estaba "todo bien" y que los papeles estaban "en regla" pero le aconsejaron no volver a ese lugar y ordenándole "olvidarse" del campo. Montenegro hizo caso a medias: se fue pero no pudo olvidar lo que había visto. Meses después, todavía intrigado, llamó a su amigo Jorge Scanio, gestor de profesión, para que averiguase todo lo que pudiera respecto a los propietarios y las actividades que allí se realizaban. El 1º de octubre, Scanio llegó al campo y simuló un problema con su auto para poder ir a pedir agua. Caminó hacia la casa y cuando estaba a unos 200 metros, vio salir a cuatro personas armadas con Itakas y se escondió detrás de un árbol. Desde ahí pudo ver que el grupo custodiaba a un hombre mayor, al que reconoció gracias a las fotos que inundaban Buenos Aires: era Jorge Julio López, quien se sentó en los escalones de la entrada de la casa. Scanio esperó que todos volvieran a entrar y se fue. Cuando regresó, llamó a Montenegro y le contó lo que había visto, anunciándole que iba a volver para averiguar qué estaba pasando. Una semana después, Scanio volvió pero no detuvo el auto sino que redujo la velocidad. En una de las tres tranqueras de acceso, vio unas máquinas de vialidad y sus respectivos operadores, quienes abrieron el portón para dar paso a dos Volkswagen Bora de color negro que salían del campo. Scanio volvió a pasar tres veces por el lugar. En una de las ocasiones paró y sacó fotos para luego retirarse. Unos pocos kilómetros después, notó que una camioneta estaba detrás de su auto. Se hizo a un lado para darle paso pero la camioneta lo rebasó a baja velocidad, lo rozó e intentó encerrarlo, para luego seguir su camino. Scanio tomó los datos de la patente y pidió un informe financiero a través del sistema Veraz (similar al Clearing de Informes). Ahí descubrió que el vehículo pertenecía a la Contaduría General del Ejército. Después de consultarlo con su familia y con Montenegro, decidió hacer la denuncia, para lo cual le aconsejaron ver al Procurador General de la Nación. Según Scanio, desde esa oficina llamaron a Aníbal Fernández, ministro del Interior, para ponerlo al tanto del relato. Al parecer, Fernández habría dicho "este hombre nunca estuvo en la Procuración y este llamado no existió. Díganle que se vaya a su casa que personal de la SIDE lo va a contactar en las próximas horas". Scanio se fue y a la noche fue contactado por agentes de la secretaría de inteligencia, con quienes arregló un encuentro en el que les contó lo que había visto. Le aseguraron que allanarían el campo y le dieron un número de teléfono para comunicarse con ellos, además de prometerle que al día siguiente se pondrían nuevamente en contacto. Los días pasaron y de los agentes ni noticias, así que decidió llamar al número proporcionado. "¿Qué pasó, muchachos, se olvidaron de mí?", preguntó Scanio. "¿Cómo andás? Parece que lo que dijo el muchacho es verdad. Lo de abajo también", le contestaron del otro lado y enseguida se dio cuenta de que lo estaban confundiendo con otro.
Parece que después de una rigurosísima investigación de su ministerio sobre el caso, se concluyó que la culpa es de la "debacle del sistema" actual y los "obsoletos soportes informáticos que existen en el hospital Pasteur". Los registros del Pasteur se hacen en un libro, así que en vez de obsoletos bien podría haber dicho inexistentes. De paso le hace bombo al futuro Sistema Nacional de Salud, su proyecto estrella, diciendo que una vez puesto en marcha, "todas esas falencias quedarán a un lado". Contáte otro, María Julia. En definitiva, que lo que más molesta de esta clase de asuntos, no es que sean tan garcas como cualquier otro, sino que nos tomen por boludos. Nicolini queriendo hacer creer que desconocía necesitar un carnet de asistencia para atenderse en Salud Pública o que su hijo -estudiante de Letras- no lee un papel antes de firmarlo, Topolansky jurando que esto iba a hacerse público aun sin periodistas de por medio y Muñoz imputando todo a algo que ni ella misma sabe qué es. Pero como se ve que para algún parlamentario, la "debacle del sistema" no era suficiente, le preguntó si había algún responsable con forma humana. Y fue cuando María Julia mencionó como al pasar que quien le había otorgado el carné a Nicolini era un becario de 22 años, estudiante de arquitectura, "que no está preparado para esa función". Ahora sí se puso bueno. No se entiende cómo nadie le cuestiónó que si no está preparado para ese trabajo, por qué no lo ponen a cebarle mate a los policías de la puerta. Pero la cosa no terminó ahí, sino que la ministra lo defendió aduciendo que "no se dio cuenta ni quién era Nicolini. Yo a un tipo así, aunque sea una irregularidad, no voy a tomar ninguna medida", lo cual es toda una garantía para la inamovilidad de los empleados públicos, así sean unas mulas iletradas. Pero no es el caso: este es un universitario de 22 años, al que hay que sancionar ya, no por inepto sino por burro ignorante.Etiquetas: Opinando porque es gratis
Durante el viaje a la península me costó apartar de mis pensamientos la mansión victoriana que se había fagocitado un rancho, por no hablar del caballo enmascarado. Me daba como cosa todo eso. ¿Tendría algo que ver con la globalización? Por suerte, antes de que me diera cuenta estaba persignándome frente al cerro Pan de Azúcar. De ahí hasta la residencia D' Arenberg apenas me dio el tiempo para pensar en qué me pondría esa noche. Finalmente opté por la pollera de raso blanco.Etiquetas: Coronas y coronitas
Hace unos días llegó un mail de una visitante de este blog en el que me señalaba que no había hecho mención alguna al caso de Natalia Martínez, la chica desaparecida en Piriápolis. Las razones del mutismo son varias pero la principal es que ya estoy hasta el cogote del asunto. No porque sea un tema menor sino porque me cansé de ver y escuchar toda clase de hipótesis estúpidas y demasiado palabrerío al pedo en cuanto medio escrito, televisivo o radial existe en este país. Me harté de ver en cada noticiero no menos de dos o tres salidas desde el balneario, donde cada movilero, anclado en la puerta de la comisaría, no informa absolutamente nada, porque no hay nada para informar o porque no saben encontrarle la vuelta.
La cuestión principal del citado mail no era esa sino el tratamiento periodístico que se le está dando al asunto y los conceptos éticos que se están manejando: a las claras, ninguno. Y en eso se lleva todos los premios Canal 4, cuyos gerentes informativos agradecen profundamente una noticia de este calibre para así poder dar rienda suelta a sus instintos más sádicos y morbosos. Prueba fehaciente de ello es el informe citado por la lectora, (que para eso era el mail, gracias Matilde) emitido el viernes 26 de enero, cuando se cumplió una semana de la desaparición. La crónica consistió en un rejunte de todas las noticias conocidas hasta el momento sobre el caso, además de testimonios y cuestiones por el estilo. Alguna mente brillante del canal decidió que el informe fuera musicalizado adecuadamente y no tuvo mejor idea que elegir una poética obra de arte cumbiero llamada “Su florcita”, del grupo argentino Agrupación Marilyn:
Tan bonita, tan chiquita / Tan llena, de sonrisa / Perfumada flor / Que crecía.
Doce años cumplía / De la escuela / No volvía / Preocupada se le ve a mamá.
Cuatro horas, se demora / ¿Que pasó? / ¿Por qué lloras?
Dijo una mujer / Y luego la abrazaba/ De repente / Suena fuerte / El teléfono y quien atiende
La mamá / Secándose las lagrimas / Tu florcita / La encontraron / En un gran descampado
Su madre grita sin compasión / Sin vida, estaba / Tirada, golpeada
¿Por qué? ¿Quién fue? / Como es que matan / A una niña tan pequeña / Solo tenía doce años
Toda una vida por vivir...
Lo que se dice sutileza en su máxima expresión.
Cuando hoy todos los diarios nacionales parecen obligados a dedicar no menos de cuatro mil caracteres por día, la diaria es el único medio que se bajó del tren, quizás porque no tiene necesidad de llenar 30 páginas con boludeces, o porque saben medir hasta dónde llegar con la información que otros repiten hasta el hartazgo. Sean cuales sean las razones, un respiro en medio de tanto bombardeo es para agradecer. Y de paso también le doy las gracias a Marcelo Jelen, porque con su columna de hoy me ahorró el trabajo de escribir todo lo que quería decir al respecto:
¿El show debe continuar?
Publicado en la diaria (02.02.2007)Una serie de televisión sobre policías neoyorquinos que buscan a personas perdidas. El título, en inglés, es “Without a Trace”. Los canales de televisión abierta de los países de habla hispana que la emiten optaron en general por una traducción literal, clara y sobria: “Sin rastro”. El canal uruguayo prefirió “Desaparecidos”, título que remite a la desdicha inacabada de las víctimas del fascismo latinoamericano. Y la banaliza. La elección no es casual. La televisión uruguaya sigue la tendencia universal a imantar el público a la pantalla por su polo más negativo. Entre las honorables excepciones no figura la cobertura de la desaparición de Natalia Martínez en Piriápolis, que cayó cual maná infernal sobre la mesa de producción de los noticieros. En verano suele pasar poca cosa en Uruguay. Pero éste ha sido inusual, con una generosa cantera de noticias: el conflicto con Argentina por la fábrica de celulosa en Fray Bentos, la posible privatización parcial de PLUNA, el TIFA, la pugna interna del Frente Amplio de Maldonado, el campeonato juvenil de fútbol, los reclamos sociales en el campo. Pero se trata de información que merece un mínimo de reflexión y análisis. De trabajo. Los noticieros son el espacio televisivo que más recurre al dato puro y duro. No por eso dejan de apelar a la emoción, a veces con tino, como es el caso del espacio regular que destina desde hace meses “Telenoche 4” a las personas que faltan de su hogar. Ahora, la ausencia de una mujer de 19 años dio a los tres canales privados la oportunidad de llenar varios bloques al día, desde hace dos semanas. Y no porque sobren datos. Durante largos minutos (de 60 segundos, igual que todos, pero que se hacen eternos), los periodistas divulgan desde Piriápolis pistas que, al cabo del noticiero, podrían reducirse a diez líneas de texto. O a cuatro palabras: no pasó casi nada. ¿Acaso los productores de informativos actúan así por sensibilidad? La realidad es mucho más taimada. Las empresas que miden la audiencia lo hacen minuto a minuto, aunque parezca inútil en un mercado enano y difícil de segmentar como el uruguayo. La fragmentación de noticias y la promesa de nuevos datos en el siguiente bloque sirven para encadenar el televidente a la tanda. El sufrimiento de una hermana, el esfuerzo de un policía, el grito de un amigo en la calle terminan en un papel con hileras de números, sobre el escritorio de una agencia de publicidad. ¿Acaso el periodismo, en estos casos, apoya la investigación policial? Más bien ocurre lo contrario, al margen de que un periodista no es policía ni debería querer serlo. En caso de que esto sea un secuestro, un rapto o un homicidio, el criminal puede obtener, en la misma pantalla frente a la que otros se emocionan, datos útiles para ocultar su rastro. Si se trata de un psicópata, el revuelo televisivo también alimentará sus ansias de volver a actuar. Además, estimula la participación de voluntarios en la búsqueda, y muchas manos en una escena del crimen hacen mucho garabato. También alienta el apresuramiento en la pesquisa y en el señalamiento de supuestos culpables. La información divulgada sobre la desaparición de Natalia Martínez abundó en rumores, datos tajantes luego desmentidos con timidez, detalles nimios (un pelo, monedas, los centímetros que separaban un vehículo de otro), acusaciones veladas y hasta perogrulladas falaces (¿desde cuándo un cuidacoches sabe al detalle lo que sucede en la calle y dentro de los automóviles?). Si algo faltaba para convertir este falso reality show en un circo eran adivinos e hipnotizadores. “Telenoche 4” aseguró que la policía seguía las pistas aportadas por uno de ellos, Luis Orsi, y dedicó dos bloques a entrevistarlo. El rostro de este “sanador” salpica su página web, desde la que ofrece “consultas por Internet”, pero, vaya a saber uno por qué, en esta ocasión se sometió al devoto interrogatorio de espaldas a la cámara. Por todo esto, una desgracia como la desaparición de una mujer termina dibujando en el público una sonrisa triste, como de payaso. Se banaliza. Por una vez habrá que coincidir con el conductor televisivo argentino Jorge Rial, que dijo a El Observador: “Es difícil encontrar ética en la tele. La televisión es entretenimiento puro”. Habrá que esperar que los canales uruguayos lo desmientan. Por el bien de Natalia Martínez y de su familia.
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