Website Ribbon Cursos para/lelos, la absoluta carencia de rigor periodístico
Amorío se escribe sin hache
Por Leonardo Haberkorn
Publicado en planB - 28.09.07

El libro oficial para segundo año de escuela está lleno de faltas de ortografía. Lo denunció el diario Últimas Noticias el 3 de setiembre. La obra, que tiene el noble objetivo de "fomentar el razonamiento del niño" según la página de internet de la Presidencia, contiene múltiples errores idiomáticos. "¿Haz tocado una oveja o lana recién esquilada?", le pregunta a los niños, confundiendo ‛haz’ con ‛has’. Las palabras ‛más’ y ‛qué’ aparecen sin tilde, ‛pizzería’ aparece una vez con doble zeta y otra con una sola, hay mayúsculas donde no deben ir y oraciones sin punto final.

Muchos medios de comunicación pusieron el grito en el cielo por los errores del libro, lamentables por cierto. Uno de ellos fue El País. Uno de sus columnistas, el ex ministro de Educación y Cultura Antonio Mercader, dijo que el libro perpetraba un "atentado contra la lengua española" al contener una "cadena de atropellos a la gramática, la ortografía y la sintaxis de la lengua". Según Mercader, los errores "desnudan el desprecio por el idioma que socava la educación pública y se convierten en emblema de la decadencia de nuestra forma de hablar y de escribir".

Quizás Mercader no sepa que existe un interesante blog que acusa a El País de cometer esos mismos pecados. Se llama Cursos para/lelos y su autora, la enigmática Daniela, se dedica a recoger errores de algunos medios de prensa. El País es su segunda víctima favorita: en el blog están escaneados o fotografiados varios errores ortográficos, de sintaxis, redacción e información publicados en las páginas de papel o digitales de El País. Uno puede ver en Cursos para/lelos que El País publicó el 17 de setiembre una noticia sobre la ñieta de Mirtha Legrand. Que el 13 de julio informó sobre temperaturas de 30 grados bajo cero en Uruguay, que el 10 de julio dijo que Mariano Arana es el ministro del Interior y el 30 de junio tituló en la primera plana de su edición de papel: "Por razones económicas se fue el 65% de los uruguayos".

Hay dos posibilidades: o Uruguay quedó vacío o el buen manejo de la sintaxis escasea no sólo en Primaria. Otro de los columnistas de El País -quien firma un espacio semanal con el seudónimo de Pepe Preguntón- también criticó el libro de segundo año escolar y lo indicó como otro ejemplo de las cosas horribles que ocurren en "el país del Pepe [Mujica]": "Lo único que está terminantemente prohibido es la excelencia. En ‛El País del Pepe’ todo es posible. Los libros de estudios pueden tener faltas de ortografía..."

El País no debería tirar piedras en los tejados ajenos en nombre de la excelencia perdida. Hace unos días (atención, Daniela), por ejemplo, publicó una noticia sobre el diputado José Amorío Batlle. Claro que es difícil hacer un diario sin errores, y ese tipo de equivocación suele colarse en todo medio de prensa. Pero lo curioso es que un diario llame tantas veces José Amorío Batlle al diputado Amorín Batlle. "En el grupo que lidera Jorge Batlle, en tanto, la precandidatura más probable es la de José Amorío Batlle" (16 de setiembre). "El diputado José Amorió Batlle dijo a El País que ‛está claro’ que Ancap está haciendo negocios con la petrolera venezolana Pdvsa" (21 de agosto). "Amorío Batlle afirmó que Uruguay tiene claramente la necesidad de exportar más" (17 de enero de 2006). "El diputado de la lista 15, José Amorío Batlle, calificó de demagógica la alocución del mandatario" (4 de agosto de 2005).

Pepe Preguntón dice muchas verdades. Lo malo es que cultiva ese maniqueísmo que tanto daño le hizo a Uruguay en décadas pasadas. La enorme distancia que nos separa de toda excelencia no es sólo culpa de Mujica, ni de un único gobierno, ni de un solo partido político. Es un problema un poco más complicado. El país del Pepe es también el país de Amorío Batlle.

Daniela y sus Cursos para/lelos disparan munición gruesa. La televisión uruguaya es objeto de críticas demoledoras. Pero la principal obsesión de Daniela es el diario El Observador y su edición digital Observa. Son tantos los errores, que si cada uno de ellos no estuviera escaneado o fotografiado, uno no podría creerlo.

"La alviceleste a la final", tituló Observa el 20 de julio en referencia al mundial sub 20. "Conosca la city de Homero", nos propuso el 22 de agosto con respecto a la película de los Simpson. "Nueva descepción", lamentó el 26 de julio tras el fracaso de Andrés Silva en los Juegos Panamericanos. Daniela muestra una página de El Observador en donde, a propósito de la película uruguaya Acné, se dice: "Es un largometraje uruguayo que se centra en las complijadades del mundo adolescente". Un artículo publicado el 10 de abril habla de una "ave corroñera", del periodista argentino "Chiche Gelblum" (es Gelblung) y de tirarse una "cañita al aire". Y todo en una única crónica, que el periodista firma con orgullo y todo.

Hay notas de El Observador debidamente documentadas que hablan del premio Nóvel, del golfista Tiger Goods y de un terrible accidente que sufrió en Uruguay el mayor crucero del mundo, el Queen Mary II, y ningún otro medio reportó: "El crucero Queen Mary II encalló con todo su esplendor y lujo este sábado en Montevideo". Leer Observa y El Observador puede ser muy inquietante. "Un 90% de los uruguayos menores de 30 años consumen pasta base", informó el 17 de abril. Sobra una matanza estudiantil en Estados Unidos escribió: "El hecho ocurrió en el campus universitario de Virginia Tech, en Washington, cuando un hombre ingresó armado de su ex novia a la residencia en la que viven 895 estudiantes".

Por algún motivo, en el blog de Daniela no suelen aparecer muchos ejemplos de incorrecciones cometidas en otros medios escritos. Será porque algunos tienen menos errores o porque Daniela no los compra con frecuencia. Todos los periodistas cometemos equivocaciones. En estas mismas páginas, algunas semanas atrás, al criticar a los que elogian a la dictadura china, yo confundí el nombre del periodista argentino Andrés Oppenheimer y lo llamé Mauricio Oppenheimer, como el empresario uruguayo. Sepan disculpar los lectores. Esta misma página de planB dice "septiembre" cuando debería decir "setiembre". Eso ocurre porque se compra un programa de armado de periódicos en España y, por ahorrar unos pesos, no se le exige a quien lo diseña que lo adapte a Uruguay, donde lo correcto es decir ‛setiembre’. Lo mismo ocurre en El País. ¿Alguien piensa que un diario de Brasil o de Francia haría lo mismo? Es de esperar que nuestros periódicos no compren sus próximos programas en Estados Unidos, porque tendríamos que escribir "Penharol juega manhana".

El problema no es cometer un error. El problema es llegar a un punto de desprecio por la calidad en el que ya todo da lo mismo. El problema es haber llenado las redacciones de periodistas todavía no formados, no por amor a la juventud, sino porque a ellos se les puede pagar menos. El asunto es haber llenado las radios de pseudo periodistas que no saben hacer otra cosa que leer los diarios al aire. ¿Qué decir de la televisión que no se haya dicho ya? Cuando pasa la medianoche, en Canal 4 la hora se indica: 24:01, 24:02, 24:03...

En otro país, a Daniela ya la habrían contratado como editora o jefa de corrección de algún medio. En Uruguay no. Acá la calidad no cuenta, cuenta llenar el espacio. Los medios de comunicación se manejan como si fueran fábricas de bulones. Las cualidades tradicionales que debía tener un periodista para hacer carrera (curiosidad, cultura general, dominio del idioma, espíritu crítico y rigor profesional) han sido sustituidas por otras nuevas: bajo costo y docilidad ante las presiones y decisiones empresariales, por torcidas que ellas sean. Las faltas de ortografía son un efecto colateral. Sólo cuentan cuando las cometen otros.

Que la prensa critique el lamentable libro en el que deberán estudiar nuestros niños es lógico y correcto. Pero qué bien le vendría un espejo.

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Este blog no sería posible sin la inestimable colaboración de: Marcela, Matías, Ce, Ana I, Ana II, Verónica, Elso, Mer, Juan, Fefo, Charaboncito, Sereneider, Jorge, Marcelo J., Marcelo P., Francisco, Federico, redactor77, Gustavo, Kily, Ignacio, Juan Emilio, æclipse µattaru, Andrés A., Florencia, Mabel, Coatí, Natalia, Patricia, Chino, Matilde, Hernán, Estela, Sebastián, Nicolás, Ferra y algún otro que seguramente no recuerde.

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26 septiembre 2007
Las declaraciones del asesor comunicacional de Antel, Michel Visillac, volvieron a poner en evidencia la paranoia gubernamental con respecto a la prensa. En una entrevista publicada el viernes pasado por el suplemento El Empresario del diario El País, Visillac manifestó aquello que todos siempre sospechamos pero nadie había confirmado públicamente: la publicidad oficial es un premio que se le da al medio que habla bien del gobierno (o sus entes) y se le niega a aquellos que osen criticarlo.

En el reportaje, el publicista declaró que "si en un programa de TV están hablando mal de Antel y están atacando a la empresa, no puede aparecer en la tanda de ese programa (...) Me puede pasar lo mismo en un diario cuando un editorial habla mal de la empresa y en la siguiente página hay un aviso entero". Según publicó El País al día siguiente, Visillac se comunicó con la redacción en la tarde del viernes y "ratificó sus declaraciones" aunque cuestionó el título de la nota ("Antel no pautará donde la critiquen") ya que "no era una frase textual suya". Visillac tenía razón y el diario admitió que "se tituló con una cita indirecta", pero como no estaban tan dispuestos a dejarse torcer el brazo, aclararon que la misma "reflejó fielmente el contenido y tono de sus declaraciones". El País se equivocó fiero al titular con palabras que jamás salieron de la boca de
Visillac, aunque se infieran de sus declaraciones. Pero también se equivocó (o no tanto) el asesor al decir lo que dijo al principal medio opositor al gobierno que, extrañamente, tuvo algo de escrúpulos como para no ponerlo como título principal de tapa y limitarse a una pastilla (eso sí, en el ángulo superior izquierdo).

Si bien en un principio podría creerse que las habilidades comunicacionales de Visillac son algo dudosas, el griterío que vino después quizás demuestra que sabía muy bien lo que estaba haciendo. Desde el día en que Tabaré Vázquez cometió la torpeza de nombrar a todos los medios que consideraba "opositores sistemáticos", su gobierno siempre ha hecho pública la sospecha de que existe una "campaña" en su contra por parte de la prensa. Ya sea por la investigación sobre los casinos (que aunque sean municipales hace más de 15 años que están en manos del partido), pasando por una supuesta idea de disover las Cámaras en caso de aprobar la legalización del aborto, hasta una "malinterpretación" de los dichos del presidente respecto a la desmonopolización de Antel, todo viene bien para denunciar presuntos complots que muchas veces no son tales. Hasta la primera dama aludió hace unos meses a la minimización periodística de los logros del gobierno, algo que parece ser una constante a la hora de quejarse sobre los grandes espacios que algunos medios dedican a lo negativo y los escasos que ofrecen para lo contrario. O al decir de Visillac: "No me "ningunees" cuando tenga una noticia importante para dar y me sacás una breve". Al parecer, Visillac considera que la eliminación de la tarifa de larga distancia nacional en un país cuyos puntos fronterizos más alejados apenas superan los 500 kilómetros, es igual de trascendente que el conflicto de los guardahilos.

Como no podía ser de otra manera, después de las declaraciones del asesor, el Partido Nacional salió al cruce a través de su diputado Pablo Abdala, quien "resolvió cursar un pedido de informes (y van...) al directorio de Antel por estas declaraciones y luego convocarlo a la comisión de Industria de la Cámara de Diputados para que explique los criterios de adjudicación de publicidad en los medios", tal como informó El País. También dio su versión Edgardo Carvalho, vicepresidente de Antel, quien lógicamente aclaró que el ente no asigna publicidad "según la opinión política de los medios" y que la de Visillac era "una opinión personal que no compromete en absoluto la opinión del directorio". Uno no puede más que sentir cierta ternura ante la torpe política en materia de comunicación de este gobierno, que parece tener algún que otro problema para encontrar asesores que sepan cuándo callarse la boca.

Pero tampoco el gobierno debería preocuparse demasiado por este asunto, ya que cuenta con dos aguerridos periodistas que harán todo lo que esté a su alcance para defender cada una de sus políticas. Uno de ellos es el ex asesor presidencial Esteban Valenti, quien en su columna del lunes en La República pretendió justificar a Visillac diciendo que "si el funcionario del área afirma que si un medio de prensa ataca a Antel no considera conveniente dilapidar el dinero público que se invierte en publicidad de Antel, en medios y en momentos que atacan a esa empresa, en realidad está defendiendo nuestros dineros, nuestra empresa y lo sustenta con un mínimo de criterio profesional". Al final resulta que todavía va a haber que darles las gracias. El otro defensor a ultranza de cuanta macacada haga el gobierno o alguno de sus integrantes, es nuestro estimado Federico Fasano, viejo amigo de la casa y director de La República. Casualmente, cuando el viernes 21 El empresario publicó la entrevista a Visillac, FF nos dormía un rato con ¿El gobierno comunica mal?, una columna dedicada a la política comunicacional actual, en la que menciona a su "multimedio plural" como uno de los pocos medios con los que cuenta "la cultura del cambio". En su lista también están Brecha, Caras y Caretas, Voces del Frente y La Diaria, además de "un puñadito de programas de radio y televisión". El resto, todo oposición. Qué jodida está la cosa.

Pero por suerte está Fasano para cambiar el panorama y publicar en la tapa del domingo que el título de El País era "falso", calificando el hecho como una "Campaña de la derecha contra Michel Visillac" y titular adentro con "Nueva ofensiva mediática contra Antel". ¿No será mucho? Parece que no, ya que según consigna la nota, "varios operadores políticos coincidieron en definir esto como 'una nueva operación política contra el Ejecutivo'". Parece que todos esos operadores políticos sin nombre afirmaron al unísono que "estos medios inventan un título priorizando sus compromisos e intereses políticos por encima de su deber de informar con veracidad y objetividad".


Si de veracidad y objetividad se trata, habría que contar cómo empezó todo. A principios de este mes, Visillac fue consultado por La República, a raíz de un reclamo público de la Asociación Uruguaya de Agencias de Publicidad (AUDAP) sobre algunos de los requisitos del pliego de condiciones de un llamado a licitación realizado por Antel, con el fin de seleccionar a la agencia a cargo de su cuenta publicitaria. En la entrevista publicada el 6 de setiembre, el publicista defiende las exigencias del pliego y al ser consultado sobre si es Antel o la agencia quien determina la estrategia de medios, responde: "Las estrategias creativas y de medios se manejan con cautela pero con inteligencia, siempre fundamentados en estudios y mediciones y asesorados por la agencia. Hoy estamos estudiando muy bien dónde pautar, ya que muchos medios han encarado una campaña muy dura contra Antel, y sabemos que es perjudicial para nuestra imagen marcar presencia en un medio que te ataca o que favorece siempre a la competencia y a nosotros' nos ningunea. Eso es algo que se debe evaluar en todos los organismos públicos y no se realiza". Esto, que no tiene nada que envidiarle -incluso es superior- a lo declarado el viernes pasado, no tuvo repercusión en ninguno de los otros medios nacionales. Fue justamente esa declaración la que le supo recordar el periodista de El empresario( "Usted dijo a La República que Antel no pautará en medios que la "ninguneen...") y conseguir que Visillac repitiera casi lo mismo que dos semanas atrás.

Pero hablábamos de veracidad y objetividad, algo de lo que Fasano presume constantemente pero jamás supo tener. De otra manera no se explica por qué es imposible conseguir la entrevista a Visillac en la página de La República. No se molesten en usar el buscador. No aparece. Tampoco intenten poner la dirección correspondiente a ese día en la barra del navegador. Remite al día anterior. Y menos que menos se les ocurra indagar en el archivo. El 6 de setiembre no existe. Fasano tampoco.

Como posdata, vaya un extracto de la columna de Jelen publicada en la diaria de ayer, al respecto de todo esto: "Para que cumpla con sus objetivos comerciales, la publicidad de una empresa debe figurar en medios que abarquen la mayor cantidad de posibles clientes, de acuerdo con mediciones de audiencia y encuestas de consumidores. Si una empresa, pública o privada, retira su pauta de un diario, una radio o un canal de televisión porque cree que ese medio la critica, deja a una porción del público a merced de un único mensaje: el que la menoscaba. Este mecanismo no representa ningún beneficio comercial. Constituye, más bien, una represalia. Sin embargo, es habitual que las empresas lo apliquen, aunque el periodista estadounidense Joseph Pulitzer constató, ya en el siglo XIX, que los anunciantes suelen regresar, tarde o temprano, al periódico del que retiran sus avisos por discrepancias con la información que publica. El cerebro acostumbra a corregir los errores que otros órganos cometen".

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22 septiembre 2007
Nota de tapa de Caras y Caretas del 21 de setiembre.

Los camioneros del CURARE
Las renuncias efectivizadas por 57 de los anestesistas del Hospital Pereira Rosell provocaron la puesta en marcha de un plan de contingencia, ideado por el Ministerio de Salud Pública para evitar la omisión de asistencia a los pacientes que se atienden en ese nosocomio, en particular mujeres y niños.

Por Leandro Grille

Ayer a las nueve de la mañana ASSE abrió el llamado para la provisión de cargos de anestesistas con el objetivo de sustituir a los renunciantes, con tres tipos de categorías contractuales: de 96 horas por mes y un salario de 19.872 pesos, 144 horas por 30.432 y 196 horas por 41.616 pesos mensuales. El piso de la retribución en el llamado es de 207 pesos la hora, tal como se acordó en el documento firmado en las negociaciones que se realizaron en el Parlamento. El techo es de 216 pesos.

La corporación de anestesistas, pese a haber dicho que no haría nada contra el llamado, en una contraofensiva singular convocó al resto de los especialistas que trabajan en las demás dependencias de Salud Pública de Montevideo a renunciar solidariamente, porque, según declaraciones de su dirigente José Carlos Vera, el llamado del ministerio "da risa", puesto que en cualquier entidad privada los anestesistas ganan más.

Ayer de tarde, tras las primeras horas de apertura del concurso de oposición y méritos, nadie se había presentado "presencialmente"-valga la redundancia- ante la División Recursos Humanos del Hospital Pereira Rosell, pero llamaban por teléfono de modo de evadir la mirada de la Sociedad de Anestesiología, que en la voz de su presidente José Vera, "quería ver" quién se presentaba.

En conferencia de prensa realizada en la tarde de ayer en el local de la corporación, la Sociedad de Anestesiología anunció que la mayoría de los anestesistas de Montevideo renunciaba a partir de la hora 0 del día de hoy a sus cargos en Salud Pública. El gobierno se disponía a decretar nuevamente la esencialidad y a no aceptar las nuevas renuncias por ilegales, dado el marco en el que se producen.

GOLPE BAJO
Los anestesistas no peleaban por la plata, peleaban por las condiciones de trabajo. Así era su discurso en el momento más dramático del conflicto. Casi que peleaban contra un decreto de esencialidad. Su pelea era moral, contra el despotismo ministerial, contra el "revólver en el pecho" que los quería obligar a ir a trabajar. Todo eso era así, hasta ayer. Ayer quedó claro que la pelea, que el conflicto, que las renuncias eran únicamente por la plata. No tenían ni tienen otro objetivo que exigir lo que creen que pueden lograr ahora, que gobierna la izquierda. Más dinero y, por supuesto, que nadie les obligue a cumplir con su horario de trabajo. Antes nunca se habrían atrevido a esto. Jamás.

Su prédica fue mendaz, su reclamo verdadero era inconfesable por su improcedencia en un país pobre, de gente mayoritariamente pobre, de más de 200.000 personas atendidas por un Plan de Emergencia, de más de un millón y medio de personas que ganan menos de 8.000 pesos trabajando el doble o el triple y sin ausentismo ni tarjeteo ni nada.
Transcurrida la mitad del período de gobierno, pocos trabajadores públicos han obtenido mayores incrementos salariales que el personal médico y, entre los médicos, pocos ganan más que los anestésico-quirúrgicos. Su exigencia era impresentable e inatendible, pero lo peor, lo que evidenció el carácter no sindical sino mafioso de la corporación, fue el método: chantajear a la sociedad uruguaya poniendo en vilo la salud de los pobres en un plan concertado para crear la alarma, la preocupación, el miedo de la gente más pobre de Uruguay, empezando por los niños del Pereira y continuando por cada uno de los hospitales públicos.

Si todos o la mayoría de los anestesistas renuncian, no hay plan de contigencia que valga. La esencialidad puede contribuir a aminorar el problema, pero tan sólo mientras pueda durar la esencialidad. Nada es para siempre. La solución de fondo, por más que a la izquierda le pueda costar, es asumir que no estamos ante un gremio o ante una reivindicación gremial legítima sino ante una corporación capaz de soslayar la importancia del derecho a la vida ante sus pretensiones económicas. Ello junto a la excepcional capacidad de extorsión que puede exponer una comunidad profesional bloqueada, imprescindible, y con un cupo de menos de 10 personas por año* para su especialidad en la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina.

LA CORPORACIÓN
Si bien esto nunca pasó en Uruguay, la izquiera mundial tiene mucha experiencia en el poder conspirativo y destructivo de las corporaciones, tanto empresariales como profesionales. Cada uno es capaz de medir la dimensión del daño que puede provocarle a la sociedad si se ausenta o paraliza sus actividades o, llegado el caso, si resuelve no trabajar para el sistema público utilizando como un elemento de negociación o de poder su condición monopólica, en este caso, del conocimiento obtenido en estudios financiados por toda la sociedad.

No hay más anestesistas en Uruguay que los formados en la Universidad de la República. Y, lamentablemente, pese a la gratuidad, en la Universidad todavía no estudia el que quiere sino el que puede, y de los muchos que pueden empezar, muchos menos pueden continuar sus estudios hasta el egreso. Eso convierte a todo universitario en un privilegiado, más allá del derecho que todos tenemos a estudiar y del esfuerzo que ello le implique al estudiante.
Semejante privilegio supone obligaciones legales y morales. La primera obligación de los profesionales universitarios de la salud es no dejar nunca a la sociedad sin asistencia.

Si es controversial en la propia comunidad sanitaria la procedencia de las huelgas médicas, resulta indiscutible que el mecanismo de la renuncia masiva, concertada, que no puede admitir ni siquiera la guardia gremial o la atención excepcional de los casos de urgencia, es, en la práctica, un monumento a la omisión de asistencia. Es mucho más grave que una huelga, es el abandono de la gente a su suerte, imposibilitada de gozar de una atención, ya no digna, mínima. Es un escándalo civil que debería estar previsto en la primera página del código deontológico, una deserción contra el pueblo, una traición dirigida contra los más débiles de nuestra sociedad. Todo porque no les sirve ganar 42.000 pesos por trabajar seis horas al día, pero mucho menos les sirve que esas horas se las exijan efectivamente.

Para resolver el problema de fondo hay que quebrar a la corporación. Si es necesario, abriendo las fronteras a otros médicos más comprometidos con los pobres. Para hacerlo hay que entender que se está ante eso. No ante una sociedad científica y menos ante un gremio. Estamos frente a una corporación, como los camioneros chilenos, pero en lugar de administrar camiones, administran la supresión farmacológica del dolor. Una corporación que -basta hablar con la gente para darse cuenta- ya perdió el conflicto en la sociedad, pero mucho antes perdió la vergüenza, y aún batiéndose en retirada, puede hacerle todavía mucho daño a la gente.

¿Listo?¿Terminaron? Bueno, ahora hagan lo siguiente:
1) Imaginen que esa nota no la escribió Leandro Grille.
2) Dejen de lado la descomunal burrada que habla de un país "de más de un millón y medio de personas que ganan menos de 8.000 pesos trabajando el doble o el triple"
3) Por último, exprímanla bien para eliminar toda la apestosa demagogia que contiene.

Si se siguen los pasos en forma correcta, se obtendrá una idea aproximada de lo que pienso de ese nido de sátrapas roñosos más conocido como Sociedad de Anestesiología.

* El cupo limitado obedece a que la Sociedad de Anestesiología está tan temerosa de que sean demasiados y se le termine el curro, que determina el número de plazas anuales para el ingreso según la cantidad de miembros que se hayan muerto o jubilado durante los 12 meses anteriores.

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20 septiembre 2007
A través de una carta documento, Canal 12 intimó a Canal 10 y a la productora ZUR Infotainment a no hacer uso "de la imagen de los señores Martin Sarthou y Eunice Castro", a raíz de una promoción del programa Mundo Cruel en la que se anunciaban imágenes exclusivas del reciente viaje de la parejita a Río de Janeiro. La noticia - que ya circulaba en algunas redacciones -, fue dada a conocer por el informativo de Canal 10 en su resumen final, algo que le vino al pelo al conductor de Mundo Cruel, Orlando Pettinati, para reeditar sus eternos (pésimos) chistes de Malos Pensamientos en televisión, provocando la misma gracia que causa por radio, o sea: ninguna. Primero apeló al vetusto recurso de la falsa seriedad para relatar lo que había pasado y mandarle "un par de mensajes" a Canal 12, que por supuesto remató con comentarios carentes de humor pero muy celebrados por toda la claque de imbéciles que tiene alrededor. Mientras mostraba el escrito enviado por Canal 12, explicó que se trataba de una carta documento y mirando serio a la cámara agregó: "esto es muy común en la televisión argentina, no acá. Que pasen televisión argentina no quiere decir que lo sean". ¡Chan! Refrésquenme la memoria. ¿Este no es el mismo conductor que en dos de sus cuatro programas emitidos hasta ahora ya entrevistó a Luis Ventura y Graciela Alfano y su marido? ¿O es el que imita a la perfección el formato del programa a cargo de (oh, casualidad) Roberto Pettinato?

Si bien Martín Sarthou ya había intimado a Canal 10 y a ZUR en junio pasado, el trasfondo de la situación esta vez es otro. En aquel entonces, Sarthou estaba un tanto harto de que "Bendita TV" (otro de los programas de la productora) le tomara el pelo semanalmente, más que nada por su relación con Eunice Castro. Convengamos que el periodista tampoco colaboraba demasiado: sus llamados telefónicos al aire al programa conducido por su mujer o desearle una pronta recuperación a su suegra enferma en medio del informativo de última hora son cosas que sin duda se prestan para esto. Pero esta vez la cuestión es distinta. No son ni Sarthou ni Castro quienes intiman sino el canal que los tiene contratados, lo que hablaría más que bien de la capacidad de Martín Sarthou para saber qué escritorios hay que golpear para conseguir ahorrar en abogados.

La semana pasada, la tapa de la edición local de la revista Caras mostraba a los tortolitos de luna de miel "adelantada" en Río de Janeiro, anunciando sus planes matrimoniales. Este tipo de notas son un clásico de la revista argentina, que en 15 años de existencia ha bancado cientos de viajes como este, con el único objetivo de conseguir "la exclusiva". Es de suponer que, dada la nula farándula autóctona, quienes están al frente de Caras Uruguay consideren que una "exclusiva" de Sarthou y Castro sea lo más arriba que pueden llegar y así justifiquen una pequeña inversión que se verá compensada por la enorme cantidad de revistas que venderán. Ese habría sido el razonamiento de Marcos Grolero, ex relacionista público del Hotel Conrad y actual encargado de la versión uruguaya de la revista. Grolero logró la "exclusiva", pagó el viaje y todos los gastos, además de filmar imágenes de la producción fotográfica de la pareja y algunas de las salidas que compartieron. Al día siguiente de la salida de Caras, Eunice y Martín volvían a contarnos qué tan enamorados estaban pero desde las páginas de Galería, sin viaje gratis de por medio, lo que provocó una calentura mayúscula de Grolero, que en un acto de genuina generosidad decidió donar a ZUR todo el material fílmico obtenido en Brasil.


PD: Y no, no hay ningún video porno.

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Sucursal 19 de junio (18 y Magallanes)Sucursal Central (Ciudad Vieja)
(Gracias, coatí)

Pobres mis ojos...
El País - 17.09.07

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Suplemento Ovación - El País - 17.09.07

Suplemento Al Toque - El Observador - 17.09.07

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12 septiembre 2007
La Asociación de la Prensa Uruguaya quiere manifestar preocupación y alerta por una sucesión de casos ocurridos en los últimos días, tanto desde ámbitos públicos como privados, que afectan en diverso grado la libertad de expresión y el derecho al trabajo de periodistas:

1.- Ha tomado estado público que una investigación del periodista César Bianchi del suplemento Qué Pasa del diario El País, fue objeto de censura al interior de la empresa El País S.A. El informe censurado hacía referencia a la actividad del contratista Francisco Casal y su empresa Tenfield, titular de los derechos de televisación del fútbol uruguayo. El informe llevaba varios meses de trabajo y estaba prevista su publicación para el sábado 18 de agosto, pero no pudo ver la luz por una decisión al más alto nivel empresarial. Se trata de un caso grave de censura sobre asuntos de interés general, esta vez proveniente desde el propio ámbito empresarial.Estas prácticas violentan la libertad de expresión del periodista y el derecho a la información de los ciudadanos, dado que por la amplitud del informe censurado no se puede justificar en la autonomía editorial. Estas prácticas impactan directamente en el periodista víctima de censura y en el resto de los colegas que trabajan en dicha empresa, debido a que puede derivar en autocensura.

2.- La APU ha constatado que la periodista Karina Caputi que trabaja en radio FM Conaquistador de Treinta y Tres, enfrenta un clima de hostigamiento, que incluyeron presiones en su lugar de trabajo. Se trata de descalificaciones a su trabajo profesional realizada por parte de algunos ediles y un clima de enfrentamiento por parte de integrantes del Ejecutivo comunal. Llama la atención en aquel departamento la costumbre casi institucionalizada de presionar a través de la solicitud de grabaciones, práctica que es casi diaria según expresión de los propios colegas olimareños. La APU ha realizado gestiones ante el propietario de la radio y ante el propio intendente Amaral, a los efectos de advertir que las interferencias en el trabajo profesional y las presiones, son formas de censura indirecta. En adelante, el sindicato seguirá este caso de cerca.

3.- El periodista Ignacio Alvarez denunció una amenaza contra su integridad física, producida luego de que en radio Sarandí diera a conocer un informe sobre publicidad engañosa. Este tipo de amenaza también forman parte del elenco de presiones y ataques a la libertad de prensa, porque no sólo afectan sicológicamente al periodista víctima, sino que buscan amedrentar a quienes investigan sobre asuntos que afectan a la sociedad toda.

ASOCIACION DE LA PRENSA URUGUAYA

COMUNICADO DE EL PAÍS EN RESPUESTA A APU:
Un comunicado difundido ayer por la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) alerta sobre la supuesta censura que El País habría practicado sobre un artículo redactado por uno de sus periodistas, referido a la actividad empresarial del grupo Tenfield. El País no practicó censura alguna sobre el citado informe periodístico sino que consideró que el mismo no reunía las condiciones requeridas de equilibrio y relevancia informativa para su publicación, en un tema en que las posiciones suelen estar teñidas de parcialidad, personalismos y enconos recíprocos. Dicho criterio fue expuesto claramente al periodista autor de la nota. El País ha publicado y seguirá publicando información sobre la empresa Tenfield y el empresario Francisco Casal. Ello, incluso, ha provocado fricciones y reclamos de parte de ese grupo y en tales casos El País siempre defendió el profesionalismo de sus periodistas. El informe al que se hace referencia no contenía, por otra parte, noticias relevantes sobre el tema por lo que el derecho de información de los lectores nunca fue afectado. El País rechaza y lamenta la temeraria interpretación que de los hechos realizó APU, entidad que jamás tomó contacto con la empresa a fin de interiorizarse del caso.

El País S.A.

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La censura a la nota de César Bianchi fue revelada por Mario Bardanca en Deporte Total del 26 de agosto. Si bien Bardanca habló de "presión o vínculos empresariales" que determinaron que ese trabajo "no salga a la luz", en ningún momento acusó a alguien en forma directa. Sí lo hizo una nota publicada la semana pasada por La República, sin firma pero con toda la pinta de ser obra de Ricardo Gabito Acevedo, que llamó a Bianchi para confirmar la censura. Según el artículo, Fernán Cisnero -actual editor de Qué Pasa- "había dispuesto que el trabajo del Licenciado Bianchi viera la luz pública en el mes de abril, pero diferentes motivos fueron postergando su publicación". Seguramente uno de ellos sea que en abril, el editor de Qué Pasa todavía era Antonio Alvarez, por lo que es altamente improbable que Cisnero tomara decisiones sobre el suplemento. Este error, que en un principio podría parecer bastante choto, pone en riesgo la credibilidad de la información consignada: si estaba pronta desde abril, sería bueno saber qué demoró su salida hasta agosto o si estuvo relacionada de alguna manera con la renuncia de Alvarez. La respuesta al primer cuestionamiento está incluida en la nota: en abril, El País había publicado datos de la oferta que había hecho la empresa Costa Balear SA (integrada por accionistas de los canales de cable Montecable y Nuevo Siglo, propiedad de Canal 4 y Canal 12, respectivamente) a la AUF por los derechos de televisación del fútbol uruguayo. La difusión de esos datos habría molestado a la empresa Tenfield -actual propietaria de los derechos-, ya que la oferta de Costa Balear era notoriamente superior. Aparentemente, Tenfield habría presionado para que se corrigieran los números publicados y este "desencuentro" sería la principal razón del postergamiento de la nota, vaya a entender uno por qué.

Más allá de estas cuestiones, es llamativo que la APU responsabilice a "la empresa El País SA" de haber sido la censora principal, aunque eso sea lo que denuncia la nota de La República. Es decir, si bien El País SA es propietaria del diario homónimo, también lo es de muchos otros productos y servicios, lo que debería haber provocado que al menos un integrante de APU (donde me consta que hay seres pensantes) levantara el teléfono, llamara a El País (SA, no el diario) y preguntara si la censura era cierta y, en caso de confirmarlo, saber a qué se debía. Acto seguido, tanto ante la negativa como la posible confirmación, esta persona debería haberse indignado al punto de emitir un comunicado, horrorizado no sólo ante la censura sino ante el hecho de que las decisiones editoriales de un diario sean tomadas por el directorio de los accionistas. Si, lo sé, estoy hablando de ética y encima pecando de naïf, pero me cuesta creer que la APU (o cualquier periodista medianamente sensato) no lo cuestione en público. Más teniendo en cuenta la insólita respuesta generada por... El País SA. No el diario El País ni cualquiera de sus directores sino la mismísima empresa propietaria, que además no tiene ninguna clase de vergüenza de proclamar que "consideró que (el informe) no reunía las condiciones requeridas de equilibro y relevancia informativa para su publicación, en un tema en que las posiciones suelen estar teñidas de parcialidad, personalismos y enconos recíprocos". O sea: nos cagamos en Bianchi, Cisnero y cualquier otro editor que ande en la vuelta (y que nosotros mismos elegimos) y hacemos lo que se nos canta porque el diario es nuestro y punto. A título personal, me encantaría conocer que tanta "relevancia informativa" tienen notas sobre "las milagrosas cremas Chamán", una noche en la discoteca Cocodrilo de Buenos Aires o la toma de la Ciudad Vieja por parte de los planchas, todas ellas escritas por Bianchi, quien seguramente todavía se debe estar preguntando por qué le vienen a hablar de información relevante cuando le permiten escribir sobre una pomada mágica. De todas maneras, los criterios de relevancia aplicados son bastante amplios. Sin ir más lejos, hace unos meses censuraron una nota un tanto crítica de la charla de Brian Weiss en el Radisson porque una de las integrantes de la familia Scheck es una fanática seguidora del nuevo gurú de la terapia de regresión y temieron que pudiera sentirse afectada si alguien le tomaba el pelo a su guía espiritual en su propio diario. En serio.

En cuanto al tercer caso denunciado por APU, nada me haría más feliz que las supuestas amenazas contra la integridad física de Ignacio Alvarez se concretaran en el menor tiempo posible. Ustedes, sean quienes sean, cuentan con mi total apoyo y devoción.

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11 septiembre 2007
911
No sé qué me revienta más: si la incesante repetición de imágenes sobre la caída de las Torres Gemelas o esa costumbre que tienen algunos periodistas que creen que nos interesa muchísimo saber qué carajo estaban haciendo ese día a esa hora e insisten en contarlo en cada nota que escriben al respecto.
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Hoy estoy raro y no entiendo por qué
Por Leonardo Haberkorn
Publicado en planB - 07.09.07

No entiendo. Antes, los programas que producía cada canal de televisión eran su máximo orgullo. Ahora, Canal 12 levanta la emisión de su principal programa periodístico, Código País, porque hay un repechaje en el programa argentino Bailando por un sueño. Y canal 4 cambia el día o la hora de emisión de su mejor programa, Los Informantes, según lo que ocurra en el también argentino Gran Hermano.
Por más que lo pienso, no lo entiendo. Si los canales sienten tan poco aprecio por sus propios programas, ¿para qué los hacen?
Es curioso, además: después hay gente que se ofende cuando los argentinos nos tratan como una provincia. ¿Pero acaso no es ese el mensaje que transmite la forma de actuar de nuestros medios de comunicación más masivos? La televisión brasileña une a Brasil de punta a punta: les dice al gaúcho que toma mate amargo muriéndose de frío en Bagé y al negro que cree en los orixás y cocina con aceite de palma que los dos son parte de un mismo país. La televisión uruguaya nos dice: "Somos una provincia de Buenos Aires".
Canal 10, en cambio, es el "canal uruguayo". Canal 10 llora las recientes muertes de Barret Puig y Ángel María Luna, dos periodistas uruguayos de meritoria trayectoria que trabajaron durante años en su pantalla. Acto seguido, su nuevo periodista estrella, Ignacio Alvarez, muestra en su programa Pan y circo un video de una modelo argentina clase C mientras se introduce un pene de proporciones en la boca, en primer plano, algo pixelado. La consigna ya no es "periodismo puro y duro". Ahora es, simplemente, "puro y duro".
Quedo desconcertado. ¿Cuándo fue que el periodismo se casó con la pornografía? ¿Esa es la semilla que sembraron Barret Puig y Ángel María Luna? No sé cuándo, pero es evidente que en algún momento me perdí algo. Algo grande. Hay demasiadas cosas que no entiendo.
¿Cuándo fue que comenzó a estar bien que los periodistas hagan publicidad? Hace 20 años, Carlos Giacosa fue estigmatizado por sus avisos de Galaxy, pero ahora todo cambió. ¿Está seguro Aldo Silva que las AFAP cuidarán de nuestro dinero y alguna vez cobraremos las fortunas que nos retienen? ¿O el dinero de nuestros aportes será dilapidado y desaparecido, como el que nuestros padres y abuelos aportaron al BPS? Yo no podría asegurarlo.
Las agencias de publicidad usan periodistas porque se supone que dicen la verdad, por obligación profesional. Como la publicidad miente (no es cierto que nueve de cada 10 estrellas usen el mismo jabón) y el público se da cuenta, a los publicitarios les sirve usar periodistas para confundir: si el mensaje es publicitario no tiene por qué ser cierto, pero si lo dice Aldo Silva, ¿no será verdad?
Son muchos los periodistas que, de golpe, se han puesto a hacer avisos. ¿Qué pasará cuando el público pase a asociar al periodismo con la mentira publicitaria? Es curioso que una cronista tan incisiva como Fernanda Cabrera no se lo haya preguntado.
Marcelo Jelen escribió sobre este tema en la diaria. Es una rara excepción, porque los periodistas ya no discuten sobre asuntos tan aburridos. Antes, en las redacciones se hablaba de política, periodismo y fútbol; de libros y música. Ahora se habla de lo que pasó en "la casa". ¿Qué casa? Trato de participar en las conversaciones pero no puedo. ¿De qué casa me hablan? A veces dudo si podré seguir ejerciendo el periodismo por mucho tiempo. Tengo pesadillas: sueño que me dedico a la pornografía. Me hago famoso diciendo "ja-pi" en la tele. Hago publicidad de Cutcsa, la nueva empresa modelo del periodismo uruguayo. Me despierto sobresaltado: mis compañeros me dicen que hay novedades en "la casa". ¿¡Qué casa!?
Por fin comprendo de qué casa me hablan, leyendo las páginas de "cultura" y "espectáculos" de los diarios uruguayos, planB incluido: todos los días incluyen noticias sobre lo que ocurre en "la casa" de Gran Hermano y Bailando por un sueño.
Otra vez no entiendo. Que haya programas de entretenimiento está bien, claro. Pero, ¿cuándo fue que cualquier nimiedad que ocurre dentro de un programa televisivo de entretenimiento se transformó en noticia? Con el criterio de los actuales editores de "cultura" y "espectáculos", hace 20 años se habrían publicado las siguientes primicias: "Olmedo suspende grabación de No toca botón porque amaneció con diarrea", "Gasalla discute con Naboletti porque nunca paga los bizcochos" o "Mucama despedida por Doña Florinda asegura que sus pechos son de silicona".
Sigo sin entender. Aun exceptuando que cualquier flatulencia expelida dentro de las paredes de "la casa" o cualquier comentario libretado en Bailando por un sueño pueda pasar como noticia, ¿es necesario publicar algo sobre estos programas todos los días? ¿Es que ya se reseñaron todos los libros y discos? ¿No hay otros estrenos en el cine y el teatro? ¿Ya no hay exposiciones, conferencias, charlas, museos, programas de radio, revistas, blogs, páginas de internet sobre los cuales informar y comentar?
Por supuesto: existe todo eso y mucho más. Pero los medios presentan una visión cada vez más angosta del mundo en el que vivimos. Se reproducen a sí mismos. Recalientan una y otra vez el mismo guiso ya recalentado, que no tiene gusto a nada.
Si la insípida Paris Hilton eructa en público, usted lo tendrá en la tele, la radio, internet y en la página de "cultura" y "espectáculos" de su diario preferido. Y luego el comentario del eructo, la crítica, la autocrítica, el desmentido de la autocrítica y el desmentido del desmentido. Por último, el llanto. El llanto de Paris Hilton. El llanto de Abigail. El llanto de Wanda Nara. El llanto de Adela Dubra. Hoy todos lloran en televisión. Ni esa originalidad le ha quedado a Jorge Batlle.
Me exprimo la cabeza y todavía me cuesta entender. Canal 10 le acaba de ofrecer un puesto en su programa Pan y circo a Abigail, el simpático travesti que concursó en Bailando por un sueño. ¿Ahora todos somos periodistas?
Abigail dijo que no. Aceptó una propuestas más artística y no hará periodismo. Abigail debería darles un curso a los directivos de Canal 10. Sabe cantar y bailar, y su sentido común funciona.
Pero ella dijo que no y muchos otros dijeron que sí. Las pantallas, el éter y las páginas están llenos de no periodistas que ejercen el periodismo. Es el nuevo periodismo sin periodistas. Es genial. Es divertido. Es barato. Sólo la calidad cayó un poco. ¡Cuidado! Hay un misil en Gualeguaychú listo para ser disparado contra Botnia. Ah, es una pieza de museo. Bueno, son detalles, son cositas, no hay que dramatizar. ¿Al final Uruguay se fue del Mercosur?
Prendo la tele. La uruguaya Claudia Fernández, otra estrella de la televisión nacional, dice que su novio la está esperando con un frasco de gel en la mano, porque a él le gusta entrar por la puerta trasera.
Pienso un poco y entiendo. Por fin entiendo.

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10 septiembre 2007
Mañana, día en que ningún medio dejará de recordarnos la caída de las Torres Gemelas y el aniversario del golpe de estado contra Salvador Allende, el portal Periodismo.com cumple 10 años. Para festejarlo, tuvieron la buena idea de regalar un libro (en formato .pdf) que recopila las mejores notas publicadas en su boletín mensual. Según Diego Rottman, director del sitio y editor y compilador de los textos, "el libro tiene un valor agregado: ir siguiendo la evolución de los medios, la web y las tendencias digitales durante la última década, especialmente en la Internet en español".

Durante las 205 páginas, pueden leerse entrevistas a Homero Alsina Thevenet, Joaquín Morales Solá y Andrew Graham Yooll, entre otros, además de más de 50 artículos firmados por Pablo Aro Geraldes, Orlando Barone, Vicente Battista, Hernán Casciari, María Curubeto, Alicia Cytrynblum, Julio Décima, Pepe Eliaschev, Rosendo Fraga, Darío Gallo, Julián Gallo, Ricardo Goldberger, Marcelo Jelen, Gumersindo Lafuente, Aníbal Litvin, Pablo Marchetti, Juan Pablo Meneses, Jose Luis Orihuela, Julio Orione, Héctor Pavón, Quintín, Martín Rodríguez, Gastón Roitberg, Diego Rottman, Alejandro Rozitchner, Rudy, Sebastián Tabany, Claudio Veloso y Miguel Wiñazki.

Descargar libro (1.4 mb) http://www.wikio.es
Ignacio Alvarez anduvo incursionando en la selva colombiana y entre paseos por plantaciones de coca y entrevistas a pobres campesinos explotados por narcotraficantes, tuvo tiempo de visitar a un chamán y vivir una experiencia mística tomando yagé.

Por si tienen interés en ver qué tan más idiota puede llegar a quedar Alvarez, no se pierdan Pan y Circo este miércoles. Si tienen ganas de ver en quién se inspira el paladín del periodismo berreta, denle play acá abajo:




No seamos tan duros. Capaz se inspiró en esta nota de César Bianchi.

"Yo no plagio. Homenajeo"
Gustavo Escanlar

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