
"Tienen que entenderlo. Quiero hacer cosas que sólo un presidente puede hacer, como salir por ahí en el Air Force One o arrestar a un canadiense, entregárselo a los sirios y que lo muelan a palos". La frase suena a crítica mordaz contra Bush, pero su autor hablaba en serio. O casi, al menos así habla Stephen Colbert a diario en su programa The Colbert Report, uno de los de mayor audiencia del canal de pago Comedy Central, donde ejerce precisamente de Stephen Colbert, aunque persona y personaje sólo tengan en común su origen sureño: Carolina del Sur. Allí es donde piensa comenzar su carrera por la presidencia de Estados Unidos.
Cuando terminó la ducha decidió ir a la radio, a explicarle “a esos pendejos”, por las buenas, que no lo jodieran más, que no hay que reirse así del trabajo ajeno.
Se tomó un taxi y fue a los estudios de la radio, en 18 de julio 1220, entre Yí y Cuareim. Subió los cuatro pisos por el ascensor y cuando iba a tocar tiembre vió que la puerta estaba abierta; un error de Gabriel Santoro, el operador de la radio que había salido poco rato antes.
Sin hacer ruido, Nasser llegó al estudio. Se paró del lado de afuera de la puerta, pegó la oreja y se puso a escuchar. La burla seguía. “Van a dejar las guitarras y van a hacer el Candombe de la Aduana con tachos de basura”. “No decimos que esté bien o que esté mal (Níquel Sinfónico)... que está mal”. “Es el curro de ellos y nosotros tenemos la obligación de decir lo que nos parece. Desde que sos una figura pública cualquier imbécil como nosotros con la oportunidad de estar frente a un micrófono, tiene la oportunidad de cagarte. Esa es nuestra función, arruinarle la vida a los demás”.
Ahí fueron a un tema musical, y Nasser seguía pegado a la puerta del estudio. Pensando cómo encararlos. Vuelve a prenderse la luz roja. El programa está por terminar y van a pasar el último tema. “What’s so funny between peace, love and understanding?” (¿qué hay de gracioso en la paz, el amor y el entendimiento?).
Los locutores juegan con el título del tema. “Es lo que les vamos a decir a unos amigos que criticamos”. Y Nasser explotó.
Abrió la puerta del estudio y pateó la primera silla que encontró, que era la de Bonomi, quien automáticamente cayó al piso. Cisnero huyó por el otro lado del estudio.
Nasser -¿Por qué no me lo decís en la cara?
Ruidos y los conductores gritando “pará flaco, pará”. Natalia Montenegro, la operadora, se asustó y salió corriendo, olvidándose de apagar el micrófono. Por eso todo salió al aire.
Más ruidos. Sonidos de golpes. “Estábamos jodiendo, pará”.
La discusión, los puñetazos y las patadas siguen. Uno solo pega y los otros se defienden. Como en una película de los Tres Chiflados, corren alrededor del estudio. El momento más gracioso, trágicómico en realidad, es cuando uno de los conductores dice “llamá a la policía”. El líder de Níquel se ríe.
“¿Pero no sos el superpunk? ¿No sos el súperagresivo? ¿No es que te gusta la música con personalidad? Bueno, poné personalidad, jugate por lo que decís”.
Al programa siguiente, los conductores de Tiempos Salvajes se refirieron brevemente al problema, pidiendo disculpas a la gente de la Sinfónica Municipal y a su director, Fernando Condon. Sobre el problema, se refirieron al “agresor”, al “integrante de una banda”, al “conato de violencia”, etc. “La violencia no mejora nuestra opinión sobre su obra, que seguimos teniendo la opinión que teníamos la semana pasada y empeora la que tenemos como persona”. Nunca nombraron a Nasser ni a Níquel (mucho menos a “Líquen”).
¿Cuál era esa opinión? Por cobardía o no, se cuidaron de no volver a repetirla. Un acto fallido de Cisnero, casi justifica la agresión: “desde el momento en que uno muestra algo, hace algo, está plausible de que alguien haga algo como... opine algo”. Nasser hizo, no opinó.
Y terminaron el programa pasando un fragmento del incidente, donde Nasser decía “qué te importa lo que hago. Si no te gusta, te callás” Y le agregaron una grabación de un dibujito animado que decía “este payaso es muy estúpido”. Claro, fue algo muy cortito, no fuera cosa que que Nasser se enojara y tuviera tiempo para ir hasta la radio nuevamente".
Etiquetas: Historias
A falta de mejores ideas para la celebración, vaya de regalo un mediocre video alusivo a la fecha:

El País - Sección Domingo - 21.10.07*
El País - Suplemento Qué Pasa - 20.10.07*
El Observador - Temas - 20.10.07
Página/12 - 14.10.07Etiquetas: Lecturas recomendadas
Etiquetas: Cosas que hay que leer
El ex vicepresidente Luis Hierro López, entrevistado por Montevideo Comm, dio algunos detalles del encuentro entre el Comité Ejecutivo del Partido Colorado y José "El Peluca" Valdez, líder del Movimiento Plancha, el monotema periodístico de estos últimos diez días.
De ser cierto, esto estaría demostrando que el Peluca no es ningún oportunista ya que cuenta con amplia experiencia en el área social, a través de trabajos realizados durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco por lo que entonces... Pará. ¿Pacheco Areco? A ver, saquemos cuentas, Pacheco, 67, 72, el Peluca acusa 34, mmmmsería...´tamos en 2007....1973. Che, no cierra.
La extraña relación entre la carrera nuclear de Norcorea y los rumores de la muerte de Fidel.
Banfield está tan bien entrenado que juega dos partidos en un día (aporte de Antonio)
Con Taca, viajar a Cuba es más barato que ir a Artigas (aporte de Rodrigo).
De acuerdo al periodista, Michelini y Gutiérrez Ruiz nunca fueron asesinados sino que además serían uno solo y estaría "desaparecido" (aporte de Charaboncito)
Diálogo en la redacción:
- Che, igual, me sigue pareciendo que algo no está bien... ¿La cocaína no es una planta, no?
Etiquetas: El País, Especiales Observa, Montevideo Comm

Con ustedes, las sabias palabras del actual líder del Movimiento Plancha y futuro presidente del Partido Colorado, José "El peluca" Valdéz: