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Aporte de Benito

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27 enero 2008
The Capa Cache
Por Randy Kennedy
Publicado en The New York Times
27.01.2008
Traducción libre y sujeta a revisión
[Versión original completa en inglés]

Miles de negativos de fotografías tomadas por Robert Capa durante la Guerra Civil española y que se creían perdidos para siempre, fueron hallados en México.

Para el pequeño grupo de expertos en fotografía que estaban al tanto de su existencia, era simplemente conocida como “la valija mexicana”. Y en el panteón de los modernos tesoros culturales perdidos, estaba envuelto por el mismo aura mítico que los primeros manuscritos de Hemingway, que desaparecieron de una estación de trenes en 1922.

La valija –en realidad, tres endebles cajas de cartón- contenían miles de negativos de fotografías que Robert Capa, uno de los pioneros de la fotografía de guerra moderna, tomó durante la Guerra Civil española antes de abandonar Europa hacia Estados Unidos, dejando atrás todo el contenido de su laboratorio en París.

Hasta su muerte en 1954 en Vietnam, Capa estaba convencido de que todo su trabajo se había perdido durante la invasión nazi. Pero en 1995 comenzó a correr el rumor de que los negativos habían sobrevivido, tras haber sufrido una travesía digna de una novela de John le Carré: de París a Marsella y de ahí -en manos de un general mexicano diplomático que había servido bajo las órdenes de Pancho Villa-, a Ciudad de México. Allí es donde permanecieron ocultos por más de medio siglo hasta el mes pasado, cuando recorrieron su camino final hacia el International Center of Photography (ICP) en Manhattan, fundado por Cornell Capa, hermano del fotógrafo.

Tras años de lentas e interrumpidas negociaciones, los negativos han sido recientemente entregados a los herederos de Capa por los descendientes del general mexicano, entre quienes se encuentra un director de cine que los vio por primera vez en 1990 y pronto advirtió la importancia histórica de la propiedad familiar.

Esto es el Santo Grial del trabajo de Capa”, manifestó Brian Wallis, curador general del ICP, quien añadió que dentro de las cajas, además de los negativos de Capa, también se encontraron imágenes de Gerda Taro, la compañera profesional y sentimental del fotógrafo y de David Seymour, conocido como Chim, su socio fundador de la agencia Magnum.

El descubrimiento ha revolucionado el mundo de la fotografía, más que nada porque se espera que los negativos puedan dilucidar finalmente la pregunta que siempre ha perseguido al legado de Capa: si su imagen más célebre y una de las fotografías de guerra más famosas de todos los tiempos fue armada o no. Conocida como Muerte de un miliciano, muestra a un soldado republicano español cayendo de espaldas en el momento en que una bala atraviesa su pecho o cabeza en una colina cerca de Córdoba (España) en 1936. Publicada por primera vez en la revista francesa Vu, la foto contribuyó a la obtención de apoyo internacional para la causa republicana.

A pesar de los persuasivos argumentos de Richard Whelan, biógrafo de Capa, las dudas se han sostenido a través de los años debido, en gran parte, a que Capa y Taro nunca mantuvieron una objetividad periodística a lo largo del conflicto –ambos eran comunistas partidarios de la causa republicana- y además, eran conocidos por fotografiar escenas de maniobras militares armadas de antemano, una práctica común de la época. El negativo de la célebre imagen nunca fue hallado (siempre fue copiada a partir de una vieja reproducción) y el posible descubrimiento del mismo, y en particular los correspondientes a la secuencia original con las tomas previas y posteriores, podría terminar con el histórico debate.

Pero no son sólo las razones forenses por las que este hallazgo es considerado un evento de enorme magnitud. Este es el desarrollo del trabajo de un fotógrafo que, en un siglo dominado por los conflictos bélicos, jugó un papel crucial a la hora de mostrar una guerra, reflejando sus horrores de una manera tan cercana como nunca se había visto hasta el momento -“Si tus imágenes no son lo suficientemente buenas, es que no estás lo suficientemente cerca”, era su mantra-, aún cuando algunos de sus resultados fueran demasiado cinematográficos e irreales.

Los curadores del ICP, que han comenzado una labor de conservación y catalogación que implicará meses de trabajo, dicen que quizás nunca se sepa la historia completa sobre cómo los cerca de 3500 negativos llegaron a México.

En 1995, Jerald R. Green, un profesor universitario, recibió una carta de un director de cine mexicano que recientemente había visto una exposición fotográfica de la Guerra Civil española, co-auspiciada por la universidad donde Green trabajaba. En la carta le contaba que recientemente había tomado posesión de un archivo de negativos de nitrato que habían sido de su tía, quien a su vez los había heredado de su padre, el General Francisco Aguilar González. El general había sido destinado como diplomático a finales de la década de 1930 en Marsella (Francia), donde el gobierno mexicano, que apoyaba la causa republicana, había comenzado a ayudar a refugiados antifascistas españoles a emigrar a México.

A través de algunos archivos y de las investigaciones biográficas de Whelan, los expertos presumen que en 1939 o 1940, mientras estaba en Nueva York, Capa le habría solicitado a Imre Weisz, un amigo húngaro encargado de su laboratorio en París, que guardara sus negativos por temor a que fueran destruidos en caso de ser descubiertos por los nazis.

Weisz llevó las valijas a Marsella pero fue arrestado y enviado a un campo de concentración en Argelia. En algún momento, los negativos llegaron a manos del General Aguilar González, quien los llevó a México, donde murió en 1967. Nunca se sabrá si el general conocía el contenido de las imágenes o quién era su autor; de todas maneras, nunca intentó contactar ni a Capa ni a Weisz, quien casualmente terminó viviendo en México DF hasta su reciente muerte. En 1985 fue entrevistado por Richard Whelan para su biografía de Capa pero no hizo mención a los negativos perdidos.

Cuando el ICP tomó conocimiento de que el material que se creía perdido podría haber aparecido, contactaron al director mexicano y le solicitaron su devolución. Pero las sucesivas cartas y llamados telefónicos no arrojaron resultados, según explicó Phillip S. Block, el vicedirector de programas del centro, quien añadió que al principio, él y otros miembros no estaban demasiado seguros de la veracidad del relato del mexicano, más que nada porque nadie había visto los negativos. (Argumentando que la devolución del material fue una decisión conjunta de la familia Aguilar González, el sobrino del general pidió no ser identificado en este artículo y rechazó ser entrevistado para el mismo)

Todas las reuniones programadas con el director no pudieron llevarse a cabo porque este nunca se presentó. “De repente se cortaron todas las comunicaciones, sin razón aparente”, explicó Block. Todos los esfuerzos por restablecer el contacto fueron en vano. Pero durante el pasado mes de setiembre, cuando el ICP comenzó a organizar nuevas muestras del trabajo de Capa y Taro, decidieron intentarlo de nuevo, con la esperanza de que las nuevas imágenes pudieran ser incorporadas en las exhibiciones.

Wallis, el curador general del ICP, explicó que el mexicano nunca buscó una retribución económica sino que “sólo quería asegurarse de que fueran al lugar correcto”.

El ICP recurrió a la ayuda de Trisha Ziff, una de sus curadoras, quien había vivido varios años en México. Tras una búsqueda que requirió algunas semanas, logró contactar al poseedor de los negativos y comenzó una negociación que duró casi un año.

No es que no quisiera entregarlos”, relató Ziff, “sino que creo que antes que yo, nadie había pensado en esto de la manera en la que algo tan sensible necesita ser analizado”. En gran parte, al director le preocupaban las críticas que pudiera recibir en su país tras la partida del material a Estados Unidos, dada la gran conexión histórica de México con la Guerra Civil española. “Había que respetar y considerar el dilema en el que se encontraba”, explicó la curadora.

Finalmente, Ziff logró persuadirlo para que renunciara a los negativos, asegurándole una promesa por parte del ICP para permitirle el uso de las imágenes en un documental que planea realizar sobre la historia de la recuperación del material y el papel que tuvo su familia en ello.

En diciembre, tras haber enviado una pequeña parte de los negativos como demostración de buena fe, el director entregó el resto del material a Ziff, quien lo llevó personalmente a Nueva York.

Wallis también explicó que aunque los expertos de Kodak que forman parte del equipo de restauración sólo se han limitado a evaluar las condiciones de conservación de los negativos, el estado de los mismos es excepcionalmente bueno, considerando que se trata de películas con más de 70 años almacenadas en cajas de cartón.

Parece que hubieran sido hechas ayer”, explicó. “No están quebradas sino casi como nuevas. Por ahora vimos sólo algunas de ellas con mucho cuidado, para tener una idea de qué hay en cada rollo”. Justamente, ya se han hecho algunos descubrimientos en las cajas –una roja, otra verde y una beige-, cuyo contenido parece haber sido cuidadosamente etiquetado en recuadros manuscritos en sus respectivas tapas, hechos por Weisz o quizás algún otro asistente del estudio fotográfico. Los investigadores han encontrado fotografías de Hemingway y de Federico García Lorca.

También fue recuperado el negativo de una de las más famosas fotografías de Weisz durante la Guerra Civil española, que muestra a una mujer amamantando a su hijo mientras escucha al orador de una manifestación en 1936.

La investigación también podría traer aparejada una revisión de la poco conocida carrera de Taro, una de las primeras fotógrafas de guerra, para determinar si son suyas o no algunas de las imágenes atribuidas a Capa. Ambos siempre trabajaron en forma tan cercana que firmaron muchos de sus trabajos en conjunto, dificultando el establecimiento de su autoría individual, según explicó Wallis. Incluso agregó que existe una remota posibilidad de que Muerte de un miliciano haya sido tomada por Taro y no por Capa.

Esa es una de las teorías que se han manejado”, manifestó. “No lo sabemos. Para mí, eso es lo más apasionante de este material. Hay tantas preguntas y tantas otras por hacer que quizás puedan responderse”. Según Wallis, el descubrimiento es trascendental porque es el material en crudo del nacimiento de la fotografía de guerra moderna.

Capa estableció un modo y un método para describir la guerra en estas imágenes, del fotógrafo no como observador sino como participante de la batalla y eso se transformó en el patrón que el público y los editores comenzaron a demandar”, explicó. “Nada menos que eso, parecía que estabas ahí. Y la revolución visual que Capa encarnó, comenzó acá, en estas primeras imágenes”.

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Ignacio Alvarez va a la selva colombiana y decide experimentar con el yagé. Aunque los efectos parecen más producto de una buena edición que otra cosa, es bueno saber que Alvarez no es el único que vomita a causa de sus informes.
[Pan y circo/04:41 min]




¡Tomá, Barney!
Uno de los mejores personajes que se hayan visto en la televisión nacional arremete contra un compañerito de escuela y de paso, también le da al dinosaurio violeta por "farsante". Imperdible. [Bendita TV/03:00 min]





Una de las co-conductoras de Con mucho gusto jamás entiende un chiste de su producción y María García no se banca que le digan que se hace la nena.
[Bendita TV/04:28 min]




Los muertos que vos matáis (I)
Daito Takashi, competidor del campeonato mundial de esquí, se da terrible palo y el entrenador anuncia su muerte a la prensa. Subrayado arranca con la noticia pero después se sabe la verdad: ¡Takashi vive! Y el que muere de risa es Jorge Traverso. [Bendita TV/04:28 min]



Los muertos que vos matáis (II)
El pelado Díaz de VTV da por muerto a Roberto Gómez Bolaños. Minutos después, "lluvia de correos electrónicos" anunciando que Chespirito todavía no estiró la pata. [Bendita TV/01:21 min]




Los muertos que vos matáis (III)
María Inés Obaldía quiere hacer un programa sobre la muerte de Jorginho Gularte y Sergio Puglia la apoya porque "era un tipo fascinante". Lo fascinante es que Jorginho está vivo y estos dos parecen no haberse enterado.
[Bendita TV/01:28 min]



Julio Ríos hace lo que mejor sabe hacer: tirar mierda y rajarse sin esperar la respuesta. Esta vez le tocó a Julio César Maglione, presidente del Comité Olímpico Uruguayo. Una lástima que ya no use el peluquín; le hubiera venido bárbaro para enterrárselo a Ríos en la garganta.
[Bendita TV/03:18 min]


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18 enero 2008
El del miércoles 16 de enero fue el último número de planB, un interesante proyecto concebido por El País para competir con La República, aunque por estilo, formato y precio, siempre quedó la sensación de que su rival más cercano era la diaria.

Las razones son, al menos públicamente, desconocidas. Uno supone que las causas de cierre de un medio son más que nada económicas, pero el caso de planB es extraño, porque El País tiene espalda para bancar más de un proyecto como este, que ni siquiera llegó a cumplir su año de vida. Ya que como muestra bien vale un botón, en la vereda de enfrente se ubica la diaria, que hace casi dos años la viene remando, basada únicamente en sus suscriptores y en escasa publicidad y que hasta ahora no tiene intenciones de decir adiós.

Ramiro Alonso, responsable junto a Lucio Orstein del diseño del desaparecido diario, menciona en su blog algunas de las posibles teorías que justificarían lo que él llama "el fracaso editorial": falta de promoción, demasiadas notas políticas, ni deportes ni espectáculos reflejados en la tapa, la poca potencia gráfica de esta o el escaso staff periodístico. A su entender, la respuesta más simple sería que tenían "el diario barato, para leer en 20 minutos, pero no el metro dónde leerlo", en referencia a los medios de circulación gratuita tan comunes en países como España o Estados Unidos.

También hay quienes atribuyen el cierre a la incapacidad de la directiva de su "empresa nodriza" para manejar un producto de buena calidad, aunque sus resultados económicos no sean los mejores. Incluso hubo quien me habló de una inversión importante en la compra de un nuevo equipo de imprenta por parte de El País, por lo que se habría visto en la necesidad de recortar gastos y lo primero que marchó fue el benjamín de la familia. No tengo idea si esto es verdad o no, aunque sería la razón más fácil de averiguar.

planB era un producto interesante, hecho por un muy buen equipo de periodistas y diseñadores. No era gratis, pero tampoco era caro: 15 pesos por 24 páginas de información es un precio más que razonable. Quizás la mejor argumentación posible fue la que me dio el kioskero amigo cuando el martes pasé a comprar el penúltimo ejemplar y comentamos el próximo cierre: "Fijáte que por 4 pesos más, tenés a La República con el doble de páginas y a veces hasta casi el triple. Será pura mierda, pero a la gente le gusta que le llenen el ojo". Sin ir más lejos, la edición de hoy anuncia 112 páginas, aunque supongo que incluye hasta los avisos clasificados. Hace un par de años, cuando Federico Fasano decidió vender su diario a 15 pesos un día por semana, además de ponerse en contra a todo el sindicato de canillitas, notó un incremento en sus ventas. Tiempo después, con el único fin de joder a toda su competencia, terminó ofreciendo su diario a 19 pesos todos los días, incluidos los fines de semana. Y aunque no tengo la más mínima noción de las ventas de La República, no dudo que el kioskero tenga algo de razón.

Dejando las especulaciones a un lado, nunca es bueno enterarse del cierre de un buen medio en un país donde la prensa, a pesar de los esfuerzos de muchos, hace rato que viene barranca abajo gracias a las decisiones y acciones de sus mandos superiores.

A toda la gente de planB, mucha merde.

* la imagen contiene todas las cabeceras de tapa de los últimos días del diario, o lo que Alonso gustó llamar "catarsis gráfica".

Links relacionados:
- Resumen del proyecto de planB (por Ramiro Alonso, en el blog de la SND, setiembre 2007)
- Despedida de planB en CuatroTipos (además de un detallado análisis gráfico, enero 2008)

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El martes pasado, el ya desaparecido planB citó la información publicada por acá, acerca del responsable del servidor donde se aloja el dominio www.reelección2009.com, que resultó ser el empresario José Pepe Valdez, propietario de la Guía del Ocio y allegado a Federico Fasano, dueño de La República.

Si bien en ningún momento la nota de planB hacía mención directa al vínculo amistoso entre Valdez y Fasano, lo sugería recordando que la mencionada guía de espectáculos se distribuye los días viernes con el diario de este último.

Entonces hoy, La República recoge el guante y se despacha con un disparate que no tiene ningún fundamento. De acuerdo al matutino, los creadores de la página que propone la iniciativa contraria (www.quesevaya.com) son nada más ni nada menos que los encarcelados Gregorio Alvarez y José Gavazzo, quienes la habrían armado "en colaboración con familiares y allegados". Todo porque el miércoles pasado, Subrayado informó que el sitio En voz alta -creado en apoyo a los militares procesados-, contaba con un enlace a la página anti-reelección. Jugando a ser periodistas, encima agregan: "Según pudo establecer este matutino el portal fue adquirido desde una oficina de Toronto, por una mujer de apellido Gavazzo".
A ver, imbéciles, si aprenden a leer. No hay ninguna información pública por la cual pueda inferirse que la persona que registró ese dominio se apellida Gavazzo. La mencionada "oficina de Toronto" pertenece a Contact Privacy, una empresa que, por una módica suma, aparece como registradora para proteger los datos personales de los dueños de dominios que deseen permanecer en el anonimato. De más está decir que todo esto no implica que la tal Gavazzo no sea efectivamente la propietaria, sino que no hay manera de saberlo ya que esa información está protegida. En cambio, los datos del dominio de En voz alta son públicos y allí sí se puede ver que la dueña del mismo es Ana Gavazzo, una de las hijas del represor y jefa de una de las unidades del Hospital Militar. Pero eso estaba tan cantado que no ameritaba ni una línea.

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13 enero 2008

El diputado del MPP Juan José Domínguez, andaba de vacaciones por su Paysandú natal y para pasar el rato, fue a "dialogar" con los piqueteros de Colón y casi terminó a las trompadas. Al parecer, Lacalle hijo estaría pensando en renunciar a su herencia forestada y dedicarse a tomar mate en el puente para agarrarlo entre todos la próxima vez que vaya.



Benedicto XVI celebró el bautismo de 13 hijos de empleados del Vaticano y ofició la ceremonia de espaldas. Hace unos meses, en una clara demostración de que este papado piensa pasarse el Concilio Vaticano II bien por el culo, autorizó nuevamente el uso del idioma latín en la misa. Se sospecha que la medida se debió al satánico número de niños a ser ungidos.



Como es verano y hay mucha gente al pedo, a alguien se le ocurrió hacer una página para rogarle a Tabaré que se quede porque, ya saben, la cosa cada vez está mejor y es hora de que le mostremos nuestro apoyo. Por lo que pude comprobar, el sistema de registro es tan serio como el del concurso de Freeway: ponés un número de cédula y después te publican cualquier otro porque igual no sirve para nada. Se ve que los dominios están demasiado baratos, porque después apareció otro e hizo lo mismo pero para que se vaya. El primero está alojado en un portal de internet que, hasta donde dice, no ofrece servicios de hosting a particulares y es propiedad de Pepe Valdez, también dueño de la Guía del Ocio y muy amigo de Federico Fasano (o al menos lo era hasta hace un tiempo, porque con FF nunca se sabe). La información del otro es privada, así que hay más de un millón de posibles sospechosos.
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Ayer murió Guillermo Waksman. Durante un buen rato estuve esperando que alguno de los portales informativos hiciera un obituario decente, más que nada porque a cualquiera de sus periodistas no le hubiera costado más esfuerzo que levantar el culo de la silla y preguntarle a alguno de sus colegas algún recuerdo de "Batman", ya que con seguridad, al menos uno de los presentes habría trabajado junto a él. Pero todos se limitaron a la mención de su papel en la fundación y dirección del semanario Brecha o las razones de su muerte (equivocándose en su edad) y el horario y lugar en que iba a ser velado y eso, sumado a su culto al bajo perfil, hicieron que las posibilidades de escribir algo digno sobre Waksman quedaran un tanto limitadas. Está bien, también podría haber marcado algún número, pero hasta ahora nadie me paga por esto así que no hay necesidad de tomarse trabajo al santo botón.

Por esa misma razón es que voy a tomar prestados los textos de Pablo Alfano y Marcelo Pereira, el primero desde su blog y el otro desde su diario, para ilustrar qué decir cuando se va un gran periodista:
Adiós Decano
Por Pablo Alfano
Publicado en La mirada paraláctica - 09.01.2008

Ayer tempranito me avisaron desde la redacción de Brecha que "Batman" había muerto. Era previsible porque desde hacía meses la venía remando contra una enfermedad para nada fácil de sobrellevar. Aún a sabiendas de ello, y a que en los últimos días su salud había empeorado, con la noticia se me atoró algo en la garganta.

Las crónicas con estilo de obituario señalan que Guillermo Waksman fue cofundador del semanario Brecha, periodista y durante unos cuantos años su director. "Un gran periodista", "un periodista de verdad", y otros elogios, todos absolutamente merecidos, escuché en radio, televisión y leí en la prensa.

Pero había otro Waksman. Para los más veteranos era "Batman" apodo que llevaba orgulloso. En su diminuto escritorio había dibujos y hasta fotografías colgadas en la pared donde él aparece, con una sonrisa cómplice, luciendo una remera del superhéroe.

Para los más jóvenes era "El Decano". Así lo bautizó la camada de periodistas más jóvenes de Brecha en una de esas reuniones de los viernes donde se discutía de todo y rara vez se arreglaba algo. Por su cara, de entrada nomás le agradó el nuevo apodo.

Detrás de esos gruesos bigotes se escondía un tipo tranquilo que nunca dejaba entrever enojo o bronca por algo, equilibrado y puntilloso a más no poder de la información y del lenguaje. Cultivaba la puntualidad por sobre todas las cosas. Eran resabios de su estadía forzada en Suiza, uno de los tantos países donde estuvo exiliado durante la dictadura cívico-militar.

El Decano era de la vieja guardia, pero con una mentalidad abierta a lo que aportaban los más jóvenes. No era de esos veteranos periodistas a los que les costó la vida ingresar al siglo XXI, navegar en Internet y adaptarse a las "nuevas" tecnologías.

Era generoso con todos al punto de abrir su agenda, o pasar aquel datito que siempre mejoraba un poco más una nota. Rara vez juzgaba a alguien y hacía gala de un sentido del humor que pasaba de lo infantil a lo filoso con una celeridad sorprendente.
Los periodistas que alguna vez cubrimos casos de corrupción, delitos de cuello blanco, o tuvimos que enfrentar un plantón eterno frente a la puerta de un juzgado muy de vez en cuando íbamos a "robarle" el prolijo ejemplar que tenía del Código Penal o el de la Constitución. Aunque no era necesario. El Decano se conocía los principales artículos penales y constitucionales casi de memoria. Es que había trabajado en los "viejos juzgados de instrucción", decía mientras se reía, décadas antes de que el periodismo lo atrapara para siempre.

Profesaba una forma didáctica para explicar a los más nuevos, incluso recién llegados al semanario, que estaban equivocados en tal o cual enfoque. Por eso no sólo fue un periodista de verdad y con mayúsculas sino que durante los más de 22 años que estuvo en Brecha además de ejercer el periodismo, fue un maestro, en el sentido amplio de la palabra.

¡Adiós Decano! Te vamos a extrañar...

Guillermo Waksman (1944-2008)
Por Marcelo Pereira
Publicado en la diaria - 09.01.2008

Lo conocí cuando él andaba por los 40 años, una edad que a mí, sin cumplir todavía 27, me parecía mucha. La edad de un tipo que había sido adolescente cuando Fidel entró triunfante a La Habana, que había escrito en Marcha y que estaba por volver del exilio. Poco más de un año después empezamos a cruzarnos en la redacción de Brecha, donde yo me entreveraba de atrevido y él lograba destacarse entre leyendas.

Como periodista sumaba virtudes poco frecuentes: no concebía el oficio como algo distinto del compromiso político, pero sabía tomar distancia de los hechos y de sus propias convicciones con un rigor enorme; escribía notablemente bien, y le sobraban cultura, inteligencia y sentido del humor para jugar de taquito con las palabras, pero ponía la claridad por encima de su propio lucimiento; cavilaba mucho antes de llegar a una conclusión, y podía ser muy tenaz -también muy valiente- en la defensa de sus opiniones, pero siempre pedía otros puntos de vista antes de publicarlas, y los tomaba en serio.

En su período como director de Brecha, de 1993 a 1999, tuvo la inteligencia y la generosidad de abrir el proyecto, compartiendo el poder con gente más joven y muy distinta a él; puso la cara por todos en el aprendizaje de la independencia, y cuando le tocó quedar en minoría lo aceptó con grandeza. Todo eso fue crucial para que el semanario alcanzara logros mucho más trascendentes que la mera supervivencia.

Cuando nos conocimos, a mediados de 1984, yo llevaba a Buenos Aires noticias de la reciente desproscripción parcial del Frente Amplio: compartimos incertidumbres acerca de la salida de la dictadura que se estaba gestando, e intercambiamos impresiones sobre las resistencias de adentro y de afuera. Desde entonces nunca discrepamos en nada fundamental.

Teníamos una diferencia de edad escasa para ponernos en posiciones de padre e hijo, y demasiado grande para hermanos, pero ideal para que el menor aprendiera en el trabajo compartido. Traté de hacerlo durante todos estos años, y me faltaba todavía mucho.

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07 enero 2008
Es verano, señores y como no pasa un pomo, nada mejor que adherir a las máximas estivales del periodismo y hablar de cuanta pelotudez haya en la vuelta. En este plan informativo light y como no hay nada mejor que hacer, propongo este chisme enigmático, al mejor estilo Rial.
Se cuenta por ahí que cierto co-conductor de matutino de FM y movilero de programa televisivo que no obtuvo el éxito esperado, tenía, hace unos pocos años, una novia que lo dejó repentinamente. A pesar de la insistencia de sus allegados, la señorita estuvo algunos meses sin revelar la razón del abandono hasta que una noche confesó. En uno sus frecuentes viajes al interior por motivos laborales, decidió adelantar el regreso y llegó al hogar que compartían un sábado por la noche. Al entrar, encontró a su pareja algo pasado de sustancia y paseándose por el balcón con uno de sus conjuntos de tanga y corpiño. Al parecer, según le relataron sus vecinos tiempo después, este era el pasatiempo habitual del periodista durante cada una de sus ausencias.

Claro que contado así no tiene ni la mitad de gracia, pero para qué andar buscando líos al pedo...

(chas gracias)
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04 enero 2008
Ayer, el diario El País publicó los resultados de un informe de un grupo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que - de acuerdo a la escasa y antojadiza capacidad de comprensión del periodista-, concluían que el estado del río Uruguay, tras el inicio de actividades de Botnia, era "razonablemente bueno".

La nota, basada en una entrevista al director del grupo de investigación, Héctor Ostera, afirmaba que "no existen efectos alarmantes, más allá de los problemas que ya existían". Mencionaba, además, las limitaciones impuestas por la Cancillería argentina en cuanto a la difusión de los resultados del estudio.


Horas después, tras la difusión de los resultados en varios medios argentinos y uruguayos, el investigador se comunicó con la agencia Noticias Argentinas para aclarar que ese análisis había sido realizado en forma previa a la instalación de la planta y manifestó sentirse "decepcionado" por los resultados del reportaje, ya que si bien podría pensar que hubo "una confusión entre comillas", lo cierto era que en El País "escribieron lo que quisieron". Consultado por La Nación, fue un poco más allá y calificó la publicación de la noticia como "una burda maniobra, con una manifiesta mala intención".

Tras las declaraciones de Ostera, El País publicó a las 18.39 la transcripción completa de la entrevista. Herido en su orgullo, el matutino aclaraba que en la misma, surgía "claramente" que se refería "a estudios previos y posteriores". Entre pucheros, agregaba que hasta el momento de la publicación, el investigador no se había comunicado "con el diario ni con el periodista que le realizó la entrevista para solicitar una rectificación o aclaración". Es que después de leerla, ni falta que hacía.

Ostera comienza narrando el surgimiento del proyecto, a instancias suyas, producto de la preocupación de la Intendencia de Gualeguaychú. De acuerdo a su declaración, el volumen de información disponible de los controles periódicos de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), "no era quizás suficiente para evaluar posteriormente el potencial de impacto que podría llegar a tener la planta". En un acto de extrema benevolencia, la confusión de El País podría justificarse sólo en un principio, ya que Ostera menciona la obtención de "un volumen bastante importante de información" a través del estudio a su cargo, que "en términos generales" arrojó como resultado "nada muy distinto" de lo que CARU había obtenido inicialmente, sin aclarar si fue antes o después del funcionamiento de Botnia. En términos específicos, se refería al exceso de fósforo, producido a través de muchos años tras "el volcado de efluentes cloacales sin tratar y la actividad agrícola". Tras esto, el periodista pregunta si existe algún efectivo negativo a dos meses de inaugurada la planta , a lo que Ostera responde textualmente:
"Nosotros tenemos el registro hasta antes de la puesta en funcionamiento de la planta. El registro desde la puesta en marcha de la planta lo vamos a tener entre enero y marzo. Simplemente pudimos ver, y de alguna manera caracterizar cuales eran los niveles de las concentraciones de metales en agua, de compuestos orgánicos, ese tipo de cosas así"
Como al parecer, el periodista se quedó dormido durante la enunciación de esa respuesta, sobre el final de la entrevista insiste y Ostera aclara que, por ahora, sólo manejan hipótesis:

- ¿Objetivamente, que podría decir respecto a las emanaciones de Botnia, cumplidos dos meses de funcionamiento?

- Nosotros podemos estimar el impacto de los efluentes al agua partiendo de las peores hipótesis posibles. Asumiendo que la emisión que dijo la planta iba a tener, es la que va a tener y asumiendo las peores condiciones del río, las bajantes, el bajo caudal, etc.

Por las dudas que en algún momento El País vuelva a rasgarse las vestiduras ante acusaciones de tergiversación, vale rescatar un par de declaraciones que el periodista prefirió, convenientemente, no destacar:

-Los modelos, de acuerdo a lo que expresaron los especialistas, dicen que existe la posibilidad de que llegue contaminación a Gualeguaychú, los ordenes o niveles de concentración ya es otro problema.

- (...) es indudable que estos modelos nos están indicando que parte de esas emisiones van a llegar a Argentina, pero hay que pensar que posiblemente la zona mas afectada sea la zona de Fray Bentos, simplemente por la capacidad de dilución, la posición de la chimenea y ese tipo de cosas así.

- Hay evidencias a partir de los modelos, y también existen evidencias concretas obtenidas en mediciones que han detectado compuestos probablemente emitidos por la planta, eso es así.
Sin embargo, aun con la contundente declaración inicial, 24 horas después El País logra que Ostera se baje los pantalones y admita que "a lo mejor", no se expresó "con la suficiente claridad". Hay que joderse con estos tiranos periodísticos, cuya manipulación informativa no amerita una mínima disculpa y como si fuera poco, todavía logran que el principal perjudicado casi les termine pidiendo disculpas. Mientras, me quedo con la penúltima frase de Ostera en la entrevista, que lo resume todo:
Aún así, esa información debería ser analizada por los profesionales, a ver si yo no dije ciertas cosas que, tomadas aisladamente, sin criterio profesional, pueden producir alarma y no es la intención nuestra de ninguna manera que pase eso.
Un visionario el tipo.

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