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25 abril 2006

La nota de la discordia

Dada la muy fea costumbre de El País de cobrar por el ingreso a su web, cursos (para)lelos reproduce en exclusiva el artículo cuestionado por cierta cronista y publicado en el suplemento Qué Pasa del sábado 22 de abril.

El arte de escribir pavadas con apoyo oficial
Hoy hablé con una vaca
Por Gabriel Sosa

Érase una vez un colectivo artístico llamado Logo. En realidad, todavía es. Sus componentes principales son Mariana Ures y Felipe Ridao, respectivamente estudiantes de arquitectura y ciencias de la comunicación.

El objetivo de Logo es la creación artística atípica, casi en la frontera de lo definible. Su proyecto principal, cambiante y renovado, es "Lovetour:", que en su página de internet definen como "un iniciativa (sic) cultural independiente, sin fines de lucro producida desde el estudio transdisciplinar Logo".

"Lovetour: explora un modelo de producción en el arte contemporáneo, a través de dispositivos alternativos", continúan. "Prioriza en realizar acciones en el espacio público, así como en generar un sistema de piezas de comunicación masiva del proyecto (mediatización) en busca de la apertura hacia mayores posibilidades de interacción".

Logo tiene sus seguidores, entre ellos el músico y curador de arte Santiago Tavella, integrante del Cuarteto de Nos, quien habla con entusiasmo del grupo y los recomienda calurosamente.

La semana pasada, Ridao ganó, además, una de las diez becas a "Jóvenes Creadores" que otorga el Departamento de Cultura de la Intendencia de Montevideo. Recibirá 10.000 pesos por mes durante diez meses.

Lovetour tuvo seis instancias previas hasta llegar a su versión 07, que consistió en recorrer Uruguay junto a la Vuelta Ciclista.

Con dos acompañantes, Irina Raffo y Omar Santiago, Logo salió a perseguir a la airosa caravana por las rutas del país, en el afán de generar algo. Un algo que sólo se podría reconocer cuando se generara, por la propia interacción de Lovetour:07 con la gente de la Vuelta y el público.

Como parte del proyecto, un diario de viaje de los autodenominados "lovetouristas" se publicó en el diario El Observador.

Y ahí es cuando la realidad golpeó a las entusiastas intenciones lovetourísticas como un tsunami.

Tallarines+ensalada
Cuando el sábado 8 se publicó en El Observador la primera entrega de Lovetur, titulada "Entusiasmo y adrenalina en los primeros kilómetros recorridos", no quedaba muy claro de qué se trataba.

"Irina le propone a Mariana hacer la crónica diaria de la Vuelta, de acuerdo a lo que cada una recuerda de lo que hizo la otra", comenzaba. Podría parecer que la idea era que Mariana contara lo que hizo cada día Irina, y viceversa, pero no. En la práctica, cada día Mariana hizo una nota estilo bitácora, e Irina escribió un recuadro más abstracto.
En esa primera entrega, el tono fue de duda existencial: "Desde Montevideo mismo hay gente a un lado y otro de la vereda. Tengo la sensación de que quieren ver algo, pero ¿qué encuentran en todo esto? ¿Por qué salen todos? De hecho, ¿por qué los estoy saludando entusiasmada? Parece que fuera todo y nada a la vez. El aire se carga de tránsito".
Cada pregunta tiene su respuesta. Obviamente quieren ver algo, la Vuelta Ciclista. "¿Qué encuentran en esto?" Distracción. "¿Por qué salen todos?" Para ver la Vuelta. "¿Por qué los estoy saludando entusiasmada?" Bueno, a veces la lógica no brinda todas las respuestas.
La página diaria de Lovetour:07 también incluyó una columna llamada "Bitácora", en la que los responsables del proyecto resumieron las actividades de cada día. Por ejemplo:

Viernes 07-04-06
6:30. Finalizamos maquillaje de la camioneta.
7:00. Pasamos a buscarnos.
7:30. Salida oficial: 18 de Julio.
9:00. Salida legislativa.
11:15. Comemos helados en la ruta.

O esta otra:
Martes. 11-04-06
Vichadero, Rivera.
6.40 Pintinho nos lleva a la Ruta 26. Nos hace una última confesión.
8. Le hablamos a una vaca.
8:30 En Vichadero, Irina compra "patas de gallina" y "abuelitas sentadas" en la panadería, mientras los ciclistas se preparan para largar.
9:54 Felipe vislumbra la frontera en el GPS.
11:01 Cerro Pelado; Lucas espera la caravana paradito en el mojón.
11:17 Un paisano y tres perros saludan al galope revoleando el poncho.

Y así día a día, cosas igual de apasionantes:
Lunes. 10-04-06, Melo.
22:30 Tomamos caña con butiá.
Domingo.
20:33 Omar hace paro de hombros para relajarse.
Viernes 07-04-06
14:32 Irina pide: sopa+tallarines+ensalada.
Felipe pide: tallarines con tuco.
Mariana pide: asado+ensalada.
Omar: llega tarde y come los restos.

A partir del sábado 15, las "bitácoras" publicadas en El Observador presentaron anotaciones correspondientes a varios días. Pero el nivel de interés se mantuvo constante. Por ejemplo:
"Jueves, Curtina, Durazno. 1.30. Mariana y Omar ven conejos en las calles. (...) 7.45. Nos enjuagamos la boca con vodka".
"Viernes, Durazno. 19.00. Bajamos a merendar esquivando bicicletas y piropos".
"Sábado, Durazno, 9.40. Falsa alarma; parece caerse el servidor de nuestro sitio". (...) 12.14. Sacamos fotos a nubes. 12.15. Se vuela la visera que me regaló Franco".
"Sábado, Trinidad, 22.50. Omar tuvo la única y última mufa del viaje. 23.40. Cenamos con Irina y Felipe".
"Domingo. Trinidad-Montevideo. 6.45. Sonó el despertador en el Hotel Trinidad. 7.10. Compramos bizcochos calentitos. (...) 10.44. Nos pasan un vaso de sidra por la ventana. (...) 11.15. Ruta 5 y Ruta 48. Saludamos a Sylvia y Andrés".

Acalorada y envidiable
Mientras tanto, en las crónicas se acumulan relatos igualmente apasionantes y desvíos de la sintaxis y la ortografía.

Domingo: "En el Parador Arequita cenamos a toda anécdota con Alfredo que es la persona encargada de coordinar el tramo minuano, autor de la memorable frase: ‘El movimiento genera movimiento’. Y vamos entre tallarines con tuco y clarete, arreglando las rutas del país, para que pase la vuelta. ¿No es increíble que la carretera se vaya haciendo así, a partir de exposiciones, o vueltas ciclistas? Para Alfredo no, en la medida que la vuelta representa para él, el mayor evento que ocurre en muchos departamentos del interior del país".

Lunes: "Algunos sólo caminan unos pocos metros para recibir pegotines, gorros, golosinas en la plaza de la ciudad.
Otros vuelan leguas sobre el campo, a pelo de caballo, para deleitarse con los ciclistas, degustando alfajores de nieve o chocolate y banderas con marcas".

Martes: "Atravesamos Velázquez. Nos perdemos, dudamos si vamos por la ruta correcta. Discutimos. Seis de las ocho manos tironean del mapa, que nada esclarece...".

"Una bandada de cotorras despega sobre el pavimento gris".

"En general los ciclistas tienen cuerpos delicados y esbeltos, que las mallas ajustadas se encargan de realzar. Según nos informan, la afeitada de piernas obedece en primer lugar a cuestiones estéticas y en segundo lugar, higiénicas".

Miércoles: "En el camino pensé lo complejo de estar escribiendo a la vez que viviendo lo que quedará registrado. Sólo hay una regla: los textos tienen que ser enviados antes de las dieciocho horas".

"Al llegar a Rivera, acalorada, provocativa y de envidiable calzado, comienza la adrenalínica ovasión (sic)".

Jueves: "Tenemos la sensación de no estar en las ciudades, de estar sólo viviendo ‘un trayecto’, —aunque Omar me recuerda que nos quedamos diecisiete horas en cada sitio donde paramos—".

Aparentemente, las 17 horas diarias de descanso no son suficientes para la sobrecargada actividad mental de los lovetouristas. Eso podría explicar problemas recurrentes de sintaxis y ortografía, como el de "ovasión", que aparece en más de una crónica, o desvaríos conceptuales, como que los banderines, con o sin marcas, no se degustan.

También hay cierta tendencia a la redundancia: "calentamos agua caliente", "Felipe ve la ‘frontera en la cara’ de los rostros que se cruza", "nos permitió usar la cocina para utilizarla como si fuera nuestra".

Lo curioso es que este proyecto está auspiciado por el Ministerio de Educación y Cultura. Cada una de las crónicas que se publicaron en El Observador fue acompañada del logotipo del Ministerio y la leyenda "auspicia Dirección de Cultura - MEC".

Esto significa que los responsables del proyecto presentaron una solicitud al Ministerio, donde fue evaluada por uno o más especialistas que recomendaron al director de Cultura, Luis Mardones, el otorgamiento del auspicio.

Según explicaron en el Ministerio, dicho auspicio no implicó ayuda económica, sino una especie de "sello de calidad". Un producto cultural auspiciado por el Ministerio tiene, en la práctica, mejores herramientas para buscar otras ayudas más sólidas. Lovetur tuvo el apoyo de las empresas Mundo Mac, Signstore, Geosys, radio Urbana y El Observador.

El MEC no hace un seguimiento de los proyectos que auspicia. En el contrato mediante el cual se brinda el auspicio, está estipulado que a posteriori los responsables deben suministrar al Ministerio la documentación del evento realizado, para que sea evaluado. Esta segunda evaluación, sobre el hecho consumado, se toma en cuenta en el caso de que las mismas personas vuelvan a solicitar auspicio para algo similar. Sería interesante ver cómo evalúa el MEC que sus auspiciados confundan la ce y la ese, que calienten agua caliente y que degusten banderas.

¿Qué hago yo aquí?
Los lovetouristas se divirtieron, eso quedó claro. Además de los testimonios escritos, en las fotos que acompañaron la serie se vio a una de las cronistas sonriente mientras un masajista chileno trabajaba en sus piernas, o abrazada y festejando con un ciclista que tiene su cuerpo (en particular ciertas zonas) claramente realzado por su malla.

Para ellos lo vivido fue inolvidable. Por eso, a través de El Observador, recomendaron lo bueno que es "hacer terapia hablando con las vacas en la ruta Melo-Vichadero" y "deambular por Curtina de madrugada. Animarse a buscar conejos".

Pero además de la diversión de las autoras y sus acompañantes, uno tiene todo el derecho de preguntarse qué sentido tiene semejante cúmulo de naderías, errores y falta de sentido común. Y todo auspiciado por el gobierno.

El registro de Lovetour:07 no es una crónica de la Vuelta Ciclista, ni un relato de viajes, ni una serie de viñetas sobre un fenómeno popular. Es una serie de apuntes a vuelo de pluma realizados por un par de señoritas que, sin desmerecer otras habilidades que puedan tener, parecen carecer del talento necesario para la tarea.

Hay que separar, claro, lo que pueda estar generando el proyecto para el futuro. Por lo que puede descifrarse de las inconexas crónicas, los participantes no sólo escriben pavadas, rigurosamente antes de las 18 horas. También filman y fotografían (nubes), y vaya a saber qué más. El procesado a posteriori de ese material puede, tal vez, dar lugar a algo valioso, creativo o por lo menos interesante. Pero por ahora, el registro inmediato del viaje, no permite alentar demasiadas expectativas. Las crónicas de Lovetur, quizás motivadas por la lectura de Los autonautas de la cosmopista de Julio Cortázar, tiene una tara esencial desde su inicio: entre los viajeros no estuvo Cortázar. Ni siquiera hubo alguien que supiera escribir. Peor, no hubo nadie que tuviera algo interesante que decir.

El gran mérito de Lovetur es exhibir descarnadamente la nada que significa hoy el sello del Ministerio de Educación y Cultura, el estado del arte uruguayo y el nivel de la prensa.

Muchas "ideas", poca calidad, ovación con ese y una cronista que habla con una vaca.

11 comentarios:

aceprax dijo...

¿cuál discordia? si acá estamos todos de acuerdo...

Daniela dijo...

Favor de remitirse al post titulado "Rumores de pasillo". Muchas gracias por su colaboración.

aceprax dijo...

lo sé, lo sé. quiso ser un chiste pero la ironía por escrito a veces tiene sus fallas.

Daniela dijo...

Ando susceptible hoy. Hace una hora definí mi dolencia actual como "sobredosis informativa". Voy a tener que tomarme vacaciones.

Elso R. Azul dijo...

O postear cosas más cortas. Yo qué se, a mi me gustaban más las crónicas en EO que esta nota, eran más, cómo decirlo... chotas (en una buena).

Daniela dijo...

¿"Chota en una buena" tendrá algo que ver con las porongas de aceprax?

Elso R. Azul dijo...

Sólo en Argentina.

la subliminal dijo...

Me pregunto por los criterios con que evalúa el Ministerio...

Tengo un aporte más: es lamentable el desconocimiento del interior del país y muy desagradables los prejuicios y la soberbia con que se refieren a realidades que, como es evidente, están muy lejos de entender.

Y ya que estamos, alguien sabe quién fue el especialista que aprobó el proyecto en el Ministerio de Educación?

la subliminal dijo...

daniela: jajajajaja

Nos vas a abandonar???

Anónimo dijo...

apestan

la subliminal dijo...

quien apesta? Lovetour?