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El País Digital marca tendencia. El tabloide sensacionalista estadounidense National Enquirer publicó unas fotografías del actor Max Wright -conocido por haber interpretado al padre de familia en la serie Alf- en las que se lo podía ver fumando crack y participando en la filmación de un video porno gay junto a algunos indigentes. La noticia fue levantada por cientos de medios y blogs e incluso, como prueba irrefutable de que hay muchísima más gente al pedo de lo que creía hasta ahora, fue añadida en la entrada correspondiente a Wright en la versión en español de Wikipedia.
Los entierros de mi inocencia
Publicado en Alternativa
28.04.2008
Cuando César Di Candia quiso darle su primer beso al periodismo, recibió una bofetada. Había preparado un informe sobre la explotación a la que estaban siendo sometidos los trabajadores de una arrocera rochense. En su artículo describía hasta el mínimo detalle del sistema de vales de cartón que la patronal emitía para no dar dinero a los obreros, obligándolos a comprarle a la propia arrocera lo que necesitaban para sobrevivir.
El entonces aspirante a periodista conocía a un editor de un importante diario montevideano. Era el padre de un amigo suyo, por lo cual tenía un pie adentro del medio. Iba a arrancar con ese informe, que prometía tener repercusiones. Cuando cerró los ojos y acercó sus labios para vivir el momento mágico del primer beso, sintió cómo una mano explotaba en su mejilla. El padre de su amigo le explicó que aquella arrocera era anunciante del diario, por lo cual tenía que olvidarse de la posibilidad de publicar el artículo. “Ahí aprendí mi primera lección sobre periodismo: nunca escribas contra los avisadores del medio, porque esa nota no va a salir”, explicó Di Candia el viernes pasado, tras narrar la infortunada historia, en una tertulia organizada por el grupo de maestros jubilados José Pedro Varela de la ciudad de Florida.
Lo llamativo es que en ningún momento se manifestó resignado ante esa escena que, según contó más tarde, se le confirmó como regla en muchos de los diarios para los que trabajó. Dejó ver que fue sólo la desilusión del principio; supongo que después se acostumbró a la regla de tener que evitar temas, o simplemente datos, para no chocar con avisadores y evitar así la censura de los editores. Sumó anécdotas a la tertulia, dejando claro que no sólo era cuestión de empresas que publicitaban, sino también de personas “respetadas” por la dirección del medio para el cual se escribe. Entre anécdota y anécdota, justificó que ello fuese así, pues los medios no son empresas que vivan de caridad, sino que son eso, empresas, y como tales necesitan que les vaya bien en los negocios.
Di Candia no dijo nada que no se sepa, ni que esté fuera de lo que pueda catalogarse de real, pero igual así me sorprendió por cómo tiene internalizado el asunto, como si fuese un tema sensato, lógico. Le pregunté dónde quedaba la credibilidad del periodista si éste estaba dispuesto a no incluir datos relevantes en sus notas, o directamente a no abordar determinados temas para poder mantenerse en el medio. Se limitó a responder que durante los once años que estuvo en Búsqueda gozó de la más absoluta libertad para poner lo que quiso, y que incluso los editores se enteraban de quién era el personaje de su entrega el día antes de ser publicada la entrevista.
En el mismo tono, insistió más adelante que su experiencia le enseñó a no subirse a “caballos podridos” para no caerse, pero siguió sin referirse a ello como una valla para trabajar libremente, sino abordándolo como una condición laboral más a la que uno se somete sin objeción alguna, pues es una norma básica e incuestionable. Al menos así se percibió.
Y yo, que asisto seguido al entierro de mi inocencia, continué con otras preguntas, buscando convencerme de que aquello sólo era una mala interpretación mía sobre la concepción del prestigioso periodista. Pero no. Atento a que había comentado que los editores eran los que cargaban con el trabajo de no dejar pasar las notas que atentaran contra avisadores o “amigos” del medio, le pregunté sobre un editor en particular, sobre un defensor cerrado de la libertad del periodista para escribir sobre quien sea y sobre lo que sea (siempre y cuando maneje datos veraces). Le pregunté si ahí no había un caso donde el periodista se podía sentir tranquilo para elegir el tema y obtener datos. Me dijo que sí, que “puede ser”, pero que así le había ido a ese editor por “hablar más de lo que podía hablar”. Es “brillante” –dijo-, pero “no entendió” que contra algunos “no se puede” escribir, y narró a grandes rasgos el hecho que alejó al periodista en cuestión del último medio para el cual trabajó como editor.
Tuve después la oportunidad de un mano a mano con Di Candia. Fue ameno y fugaz. Hablamos un poco más sobre esto último. Le expliqué que como lector quería ver a ese editor trabajando, pero siendo como son las cosas, lo prefería fuera de los medios, porque es una señal de que se mantuvo defendiendo y reclamando las libertades básicas para trabajar y ser creíble. Reconoció que es admirable (si bien no lo dijo, dejó claro que lo veía como un ‘romántico’), pero siguió justificando la situación tal como está planteada, con la libertad de empresa por encima de la de expresión y de información.
El viernes no lo terminé bien. Andaba, como otras tantas veces, arrastrando el féretro de mi inocencia, como mi amigo que estudiaba su mayor vocación, Derecho, y un día fue a consultar a un conocido abogado sobre cómo se dirimía un caso hipotético, y el profesional lo despertó que eso lo acordaban los patrocinantes “por afuera”, lo que “siempre fue así y seguirá siendo así”, por más que choque contra las normas morales y hasta con las jurídicas. Es –supongo- la realidad innegable, pero no única ni justificable.
Este pie podía leerse al final de todas las noticias publicadas en el portal en el día de la fecha.Etiquetas: Montevideo Comm
[Ampliar imagen]Etiquetas: Autobombo
"El poeta, pintor y filósofo indio Rabindranath Tagore nació el 7 de mayo de 1861 y murió el 7 de agosto de 1941. El poeta y pintor Khalil Gibran nació el 6 de enero de 1883 en el Líbano y murió el 10 de abril de 1931. Extrañamente, para el presidente Tabaré Vázquez, Tagore y Gibran son una sola persona. “Hay un poeta, Rabindranath Tagore que es más conocido como Khalil Gibran que escribió muchas cosas hermosas, entre otras, un poema sobre los hijos, que dice: Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida. No vienen de ti sino a través de ti y no te pertenecen. Pertenecen a la casa del mañana –y en esto quiero insistir– a la que nunca podrás visitar, ni siquiera en sueños”, recitó Vázquez el lunes 31 recién comenzado su discurso en el sindicato de la bebida. Tal vez el presidente se confundió porque Tagore también era conocido como Ravindranatha Thakuna, que es su nombre en bengalí"
Siguiendo los pasos de Forbes y Time, la edición del sábado de El Observador publicó una lista de los 100 uruguayos más influyentes, cuya introducción intenta aclarar los motivos de la selección:Son uruguayos a los que otros uruguayos escuchan, obedecen, miran, admiran, copian, quieren, odian o rechazan. Muchos de ellos no son ni siquiera conocidos por la mayoría, pero son personas que de una u otra manera influyen en los comportamientos, las opiniones, el destino y el humor de sus compatriotas. Esta lista fue elaborada con base en propuestas recogidas entre los periodistas de El Observador, armada, desarmada, pulida y vuelta a armar varias veces. ¿Son los únicos influyentes? No. ¿Hay quienes deberían estar y no están, y otros que están y no deberían? Es un hecho. Hay elementos objetivos que permiten medir el ascendiente de ciertas personas pero, ante todo, la influencia es un factor subjetivo, personal e intransferible. Sin embargo, estas relatividades, como tantas otras en la vida, no deben impedir acciones y definiciones, como la hechura de la lista que sigue, que seguramente es polémica.Quizás para que esa polémica se limite únicamente a la selección de personajes, el diario no categoriza ni establece un orden numérico por grado de influencia sino que se limita a nombrarlos en orden alfabético. La nota inicial propone considerar si poder e influencia son lo mismo, si van de la mano o si se puede ostentar uno sin necesidad del otro y consulta a tres especialistas con posiciones bien definidas. Teresa Herrera, de la consultora homónima, cree que el poder no es "sólo político y económico" y que en Uruguay "está distribuido entre las más diversas profesiones y actividades". En cambio, el ensayista y sociólogo Felipe Arocena considera que "la sociedad uruguaya es 'político-céntrica'", por lo que "para ser influyente hay que ser político" y que aun los empresarios con poder económico, "siempre tienen que tocar a alguien de un partido político, rodearse, o contactar a algún político para que sus demandas tengan cierta posibilidad de que se cumplan". El analista político Romeo Pérez apoya en parte la postura de Arocena porque "los políticos influyen más que otras profesiones", aunque destaca que "los procesos culturales, económicos, y religiosos son bastante independientes de la política”.
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Hasta casi dos décadas atrás, todavía existían en Uruguay los diarios vespertinos. En realidad, si mal no recuerdo, por aquella época los medios que se publicaban en la tarde eran Últimas noticias y El diario (se aceptan correcciones a causa de mala memoria). Este último era mi preferido, más que nada porque padezco de un alto grado de morbo y su especialidad eran los temas policiales y/o sensacionalistas en extremo. Hay pocos titulares de diarios de los que me acuerde tanto como aquel que publicaron cuando yo todavía jugaba a las muñecas: LOS HOMBRES PODRÁN QUEDAR EMBARAZADOS.
Animaladas de la TV: una veterana confundida cree que el depuesto gobernador de NY ejercía la prostitución, Daisy Tourneé aclara que no se le llenó el culo de papelitos (N. de la R: ¿y por qué debería habérsele llenado?) y María García, abonada del programa, confirma lo que todos sospechamos: es estúpida nomás. [04:29 min]
A falta de mejores cosas para mostrar, un compilado de conductores atacados por flemas inoportunas. Aburridísimo. [01:56 min]
Concurso de Miss Uruguay. A esta altura, pegarle a las participantes de estos eventos es tan divertido como ver un video de Wendy Sulca* por tercera vez. De todas maneras, se nota que las chicas tienen la lección bien aprendida. Se merecen el María García de Oro. [06:12 min]Etiquetas: Videos
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Una familia integrada por el padre, la madre, su hijo, su hija y el perro llega a la oficina de un cazador de talentos. El padre le dice al representante que tienen un acto que le va a volar la cabeza y que debería contratarlos, a lo que este responde que no se ocupa de actos familiares por ser demasiado tiernos. "Señor, si tan sólo viera nuestra obra, sin duda nos contrataría", interviene la madre y el agente acepta la oferta. A partir de ese momento, comienza una representación que incluye todo tipo de parafilias, además de abundante sangre, vómitos y demás fluidos corporales. Al finalizar la sarta de disparates, tras permanecer unos minutos en silencio, el agente manifiesta: "Ese es un acto espectacular. ¿Cómo se hacen llamar?". Y el padre responde: "Los aristócratas".