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02 febrero 2007

Eso de lo que todos hablan

Hace unos días llegó un mail de una visitante de este blog en el que me señalaba que no había hecho mención alguna al caso de Natalia Martínez, la chica desaparecida en Piriápolis. Las razones del mutismo son varias pero la principal es que ya estoy hasta el cogote del asunto. No porque sea un tema menor sino porque me cansé de ver y escuchar toda clase de hipótesis estúpidas y demasiado palabrerío al pedo en cuanto medio escrito, televisivo o radial existe en este país. Me harté de ver en cada noticiero no menos de dos o tres salidas desde el balneario, donde cada movilero, anclado en la puerta de la comisaría, no informa absolutamente nada, porque no hay nada para informar o porque no saben encontrarle la vuelta.

La cuestión principal del citado mail no era esa sino el tratamiento periodístico que se le está dando al asunto y los conceptos éticos que se están manejando: a las claras, ninguno. Y en eso se lleva todos los premios Canal 4, cuyos gerentes informativos agradecen profundamente una noticia de este calibre para así poder dar rienda suelta a sus instintos más sádicos y morbosos. Prueba fehaciente de ello es el informe citado por la lectora, (que para eso era el mail, gracias Matilde) emitido el viernes 26 de enero, cuando se cumplió una semana de la desaparición. La crónica consistió en un rejunte de todas las noticias conocidas hasta el momento sobre el caso, además de testimonios y cuestiones por el estilo. Alguna mente brillante del canal decidió que el informe fuera musicalizado adecuadamente y no tuvo mejor idea que elegir una poética obra de arte cumbiero llamada “Su florcita”, del grupo argentino Agrupación Marilyn:

Tan bonita, tan chiquita / Tan llena, de sonrisa / Perfumada flor / Que crecía.
Doce años cumplía / De la escuela / No volvía / Preocupada se le ve a mamá.
Cuatro horas, se demora / ¿Que pasó? / ¿Por qué lloras?
Dijo una mujer / Y luego la abrazaba/ De repente / Suena fuerte / El teléfono y quien atiende
La mamá / Secándose las lagrimas / Tu florcita / La encontraron / En un gran descampado
Su madre grita sin compasión / Sin vida, estaba / Tirada, golpeada
¿Por qué? ¿Quién fue? / Como es que matan / A una niña tan pequeña / Solo tenía doce años
Toda una vida por vivir...

Lo que se dice sutileza en su máxima expresión.

Cuando hoy todos los diarios nacionales parecen obligados a dedicar no menos de cuatro mil caracteres por día, la diaria es el único medio que se bajó del tren, quizás porque no tiene necesidad de llenar 30 páginas con boludeces, o porque saben medir hasta dónde llegar con la información que otros repiten hasta el hartazgo. Sean cuales sean las razones, un respiro en medio de tanto bombardeo es para agradecer. Y de paso también le doy las gracias a Marcelo Jelen, porque con su columna de hoy me ahorró el trabajo de escribir todo lo que quería decir al respecto:

¿El show debe continuar?
Publicado en la diaria (02.02.2007)

Una serie de televisión sobre policías neoyorquinos que buscan a personas perdidas. El título, en inglés, es “Without a Trace”. Los canales de televisión abierta de los países de habla hispana que la emiten optaron en general por una traducción literal, clara y sobria: “Sin rastro”. El canal uruguayo prefirió “Desaparecidos”, título que remite a la desdicha inacabada de las víctimas del fascismo latinoamericano. Y la banaliza. La elección no es casual. La televisión uruguaya sigue la tendencia universal a imantar el público a la pantalla por su polo más negativo. Entre las honorables excepciones no figura la cobertura de la desaparición de Natalia Martínez en Piriápolis, que cayó cual maná infernal sobre la mesa de producción de los noticieros. En verano suele pasar poca cosa en Uruguay. Pero éste ha sido inusual, con una generosa cantera de noticias: el conflicto con Argentina por la fábrica de celulosa en Fray Bentos, la posible privatización parcial de PLUNA, el TIFA, la pugna interna del Frente Amplio de Maldonado, el campeonato juvenil de fútbol, los reclamos sociales en el campo. Pero se trata de información que merece un mínimo de reflexión y análisis. De trabajo. Los noticieros son el espacio televisivo que más recurre al dato puro y duro. No por eso dejan de apelar a la emoción, a veces con tino, como es el caso del espacio regular que destina desde hace meses “Telenoche 4” a las personas que faltan de su hogar. Ahora, la ausencia de una mujer de 19 años dio a los tres canales privados la oportunidad de llenar varios bloques al día, desde hace dos semanas. Y no porque sobren datos. Durante largos minutos (de 60 segundos, igual que todos, pero que se hacen eternos), los periodistas divulgan desde Piriápolis pistas que, al cabo del noticiero, podrían reducirse a diez líneas de texto. O a cuatro palabras: no pasó casi nada. ¿Acaso los productores de informativos actúan así por sensibilidad? La realidad es mucho más taimada. Las empresas que miden la audiencia lo hacen minuto a minuto, aunque parezca inútil en un mercado enano y difícil de segmentar como el uruguayo. La fragmentación de noticias y la promesa de nuevos datos en el siguiente bloque sirven para encadenar el televidente a la tanda. El sufrimiento de una hermana, el esfuerzo de un policía, el grito de un amigo en la calle terminan en un papel con hileras de números, sobre el escritorio de una agencia de publicidad. ¿Acaso el periodismo, en estos casos, apoya la investigación policial? Más bien ocurre lo contrario, al margen de que un periodista no es policía ni debería querer serlo. En caso de que esto sea un secuestro, un rapto o un homicidio, el criminal puede obtener, en la misma pantalla frente a la que otros se emocionan, datos útiles para ocultar su rastro. Si se trata de un psicópata, el revuelo televisivo también alimentará sus ansias de volver a actuar. Además, estimula la participación de voluntarios en la búsqueda, y muchas manos en una escena del crimen hacen mucho garabato. También alienta el apresuramiento en la pesquisa y en el señalamiento de supuestos culpables. La información divulgada sobre la desaparición de Natalia Martínez abundó en rumores, datos tajantes luego desmentidos con timidez, detalles nimios (un pelo, monedas, los centímetros que separaban un vehículo de otro), acusaciones veladas y hasta perogrulladas falaces (¿desde cuándo un cuidacoches sabe al detalle lo que sucede en la calle y dentro de los automóviles?). Si algo faltaba para convertir este falso reality show en un circo eran adivinos e hipnotizadores. “Telenoche 4” aseguró que la policía seguía las pistas aportadas por uno de ellos, Luis Orsi, y dedicó dos bloques a entrevistarlo. El rostro de este “sanador” salpica su página web, desde la que ofrece “consultas por Internet”, pero, vaya a saber uno por qué, en esta ocasión se sometió al devoto interrogatorio de espaldas a la cámara. Por todo esto, una desgracia como la desaparición de una mujer termina dibujando en el público una sonrisa triste, como de payaso. Se banaliza. Por una vez habrá que coincidir con el conductor televisivo argentino Jorge Rial, que dijo a El Observador: “Es difícil encontrar ética en la tele. La televisión es entretenimiento puro”. Habrá que esperar que los canales uruguayos lo desmientan. Por el bien de Natalia Martínez y de su familia.

5 comentarios:

Seba dijo...

No, no, no!!
Lo de Canal 4 no puede ser cierto, no pueden haber puesto ese tema "musical" de fondo.

Bueno, pensandolo bien, tenés razón.

Me parece que este caso ha tenido tanta trascendencia porque no hay nada, absolutamente nada, en el verano.
Ya apagaron los incendios y ya no tienen que poner.

Además de que se trata de una familia clase media, una familia tipo, si fuese alguién del Borro nadie se hubiera enterado.

Y otro punto para tocar es el de los videntes vs la policía. Lamentable.

Es raro que nadie haya formulado aun la hipotesis extraterrestre, a esta altura han dicho cada cosa.

PD: Otra de Canal 4: hay que ver cuando se hace la medianoche y el reloj del 4 pone 24:07. Imperdible.

Salú.

Bloody dijo...

Es increíble lo de Canal 4. No lo había visto. Esto del minuto a minuto me pone los pelos de punta. El periodismo uruguayo se está pareciendo cada vez más al argentino. Asco da.

Saludos, y apoyo totalmente.

Marcelo Jelen dijo...

pah, no vi el informe de la florcita... a aquella columna le hubiera puesto más vitriolo.

abrazos marcelo j.

Carancho dijo...

Hagásmonos cargo de nuestra mediocridad y dejemos de culpar a los argentinos por todas nuestras miserias.

EmilioMarMura dijo...

bien. Actualizo. Para 'Desaparecidos' la inimitable voz de (afortunadamente) HdeV anuncia para esta semana el caso de "una chica que salió a bailar y nunca más la vieron"... en la edición justo eligen cuando una familiar increpa al chico con el cual la vieron por última vez, diciéndole: 'los forenses revisarán tu auto y cualquier indicio te delatará'...
GRacias Rial por las clases de ética!!!, creía que no, pero estás autorizado... a esta altura