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14 noviembre 2008

Ayatolás

Publicado en la diaria
13.11.08
Por Marcelo Jelen

La Iglesia católica tiene al mundo harto con sus reflejos fundamentalistas.Cuando fracasa en la tarea de convencer a sus propios fieles, pretende que el Estado le extienda sus mandamientos a toda la población. Hace medio milenio les pedía a los reyes que expulsaran de sus dominios a los adoradores de otros dioses, a menos que se bautizaran. Hace un siglo, conminó sin éxito al Parlamento uruguayo a mantener un crucifijo custodiando cada cama de hospital, aun en aquellas donde reposaban pacientes no cristianos. Como se rompían matrimonios católicos, logró frenar la aprobación de leyes de divorcio en decenas de países. En Chile no hubo una hasta hace cuatro años.

A nadie debe extrañar, por lo tanto, que la Conferencia Episcopal uruguaya haya declarado fuera de “la comunión eucarística” a los legisladores católicos que avalaron la despenalización del aborto. Eso implica que se les prohibirá tener participación plena en ritos como la misa. Para un diputado o un senador que desee bautizar a un hijo, por ejemplo, resulta una sanción muy dura, hasta dolorosa.

Soportar en silencio que las autoridades de la Iglesia católica dispongan lo que se les antoje en relación con sus feligreses significaría menospreciarla, reducirla al papel de mero ente privado, como si se tratara de una empresa, un club deportivo o una organización no gubernamental. Pero una decisión así sería inaceptable aun si ése fuera el caso: las leyes vuelven remota la posibilidad de que instituciones privadas afines a esa comunidad religiosa, como el Club Juventus, el Círculo Católico de Obreros o la Universidad de Montevideo, nieguen sus servicios a partidarios de la despenalización. A la Iglesia, en cambio, se le permite actuar con impunidad.

El Estado uruguayo se separó de la Iglesia católica y abrazó el celibato religioso en 1917. Desde entonces, los sacerdotes de esa comunidad se han reservado la atribución de pronunciarse sobre la cosa pública. Mientras tanto, gobiernos y dirigentes políticos se abstienen, en general, de referirse a las cuestiones de la fe.

Además de decirles a las católicas que no deben abortar por respeto a Dios, monseñor Nicolás Cotugno y sus pares exigen al Estado amenazarlas con la cárcel, no sólo a ellas sino a todas las mujeres. Como si el Comité Central Israelita reclamara al Parlamento la circuncisión compulsiva para todos los bebés al cumplir ocho días de nacidos, con el fin de asegurarse de que los judíos la practiquen con sus hijos.

No es incoherente que un católico rechace el aborto como posibilidad en su familia y que, al mismo tiempo, acepte que lo tolere la ley. Ésta que el Parlamento aprobó el martes no obliga a las católicas ni a ninguna mujer a abortar si no lo desea. Apenas permite que lo hagan aquellas que así lo decidan.

El presidente Tabaré Vázquez hizo gala de un fundamentalismo similar al del episcopado con su veto a la despenalización, basado sobre sus convicciones “filosóficas y biológicas”. Sus ideas eran tan respetables como la fe de los obispos, pero dejaron de serlo, igual que las de ellos, porque cedió a la tentación de imponérselas al resto de la sociedad. Por eso tienen más de capricho que de ciencia. Porque no se puede jugar al truco con los derechos humanos, con la vida ni con la salud de las mujeres.

Su doble condición de oncólogo y presidente no lo convierten en el brujo de la tribu. Infalible es el papa, y sólo para quien crea en él. Vázquez no es más médico que la senadora Mónica Xavier, que el ginecólogo Leonel Briozzo ni que la inmensa mayoría de sus colegas. Su opinión como profesional no tiene más valor que la del Sindicato Médico del Uruguay.

La opinión de Vázquez como ciudadano no vale más que la de alrededor del 60 por ciento de los uruguayos que, de acuerdo con las encuestas, prefieren despenalizar el aborto. La opinión de Vázquez, Cotugno y el pastor Márquez sobre el origen de la vida y de la personalidad humana vale mucho, muchísimo menos que la de cualquier mujer que, por la razón que sea, tome la difícil decisión de interrumpir su embarazo.

Sin abdicar de sus convicciones, el presidente contaba en esta coyuntura con opciones que habrían supuesto un avance en la calidad de la democracia: dejar que la ley se promulgara sola dejando pasar los 10 días de plazo, o abrir paso a una votación del Consejo de Ministros, en lugar de resolver el veto por sí y ante sí. Luego, el bando fundamentalista y él mismo podrían haber promovido un referendo para que la ciudadanía decidiera.

Pero Vázquez eligió el camino de los ayatolás. Si los previsibles recursos contra la cuestionable legalidad del veto fracasan, habrá que esperar. Habrá que esperar un presidente que siga las enseñanzas de Jesucristo: darle al César lo que es del César, a dios lo que es de dios, y a las mujeres la libertad de decidir que sólo a ellas corresponde.

11 comentarios:

Maru dijo...

No te puedo explicar lo que me pasa cuando entro al blog y veo esta foto.

Emerre dijo...

Incluso leí en uno de los tantos artículos de prensa sobre el tema que el 73% de los votantes del FA apoyaba la ley, así que la "traición" es mayor.

envidiosa dijo...

Bajo ningún concepto quisiera meter lío, pero me gustó más la nota de Marcelo Pereira.

D.I.T dijo...

Se armó terrible debate sobre el simple hecho de que me uniera al grupo de facebook de NO al veto... terrible debate sólo entre hombres, hombres ateos que dicen que el aborto sólo va a hacer que los 'planchas' y 'adolescentes borrachos' no sufran las consecuencias de sus actos.

¿Es en serio el pueblo uruguayo tan ignorante?

Y lo de Vázquez no tiene nombre.

Rodrigo dijo...

Bueno, excomulgaron a Galileo Galilei por decir que la tierra era redonda... ¡qué se puede esperar de ese club social de pederastas que es la iglesia!??

envidiosa dijo...

Menos mal que Galileo no defendía el aborto, sino no se que le hubieran hecho.

sil dijo...

La verdad es que soy argentina y esperaba de veras que esta ley psara en un estado laico (separado de la Iglesia hace como un siglo) y no entiendo el veto de Tabaré. Por que cada uno puede tener sus creencias personales, pero la mayoría del Congreso ( y de la gente creo) estaba de acuerdo... A veces se me hace triste pensar cuanto les cuesta llegar a estadistas de veras a nuestros compatriotas en el gobierno....
Qué miedosos se vuelven el poder!!!
Y de última: el abortar o no es una decision indiidual de cada mujer... Y el Estado solo deberia proveerle los medios necessarios para no morirse en el intento si toma la decision, dolorosa y terrible, de hacerlo. Un abrazo

Walter Hego dijo...

Supongo que no debo ser el único que en su momento votó al Frente a pesar de quién era el candidato a presidente.

En ese entonces era apenas una sensación; era que, sin saber muy bien por qué, el tipo no terminaba de convencerme. Pero de todos modos le di mi voto porque me dije que el Frente era más que un tal Vázquez.

Si se precisara una sola razón para descartar la idea de la reelección, el impresentable facho chupacirios la ofreció en bandeja al hacer lo que era previsible que iba a hacer, al simplemente cumplir lo que había anunciado.

Lo que pasó no es de ninguna manera una sorpresa, entonces, pero sí es motivo más que suficiente para afirmar que nadie que se diga de izquiera en este país podría volver a optar por semejante "progresista".

Lo más triste de todo esto, obviamente, es que por ahora las clínicas van a seguir siendo clandestinas e ilegales, y van a seguir existiendo abortos en condiciones decentes, para quienes puedan pagar, y abortos en los que las mujeres sin medios económicos se jueguen la salud y la vida.

Lo segundo más triste es que la "izquierda" en el gobierno haya permitido que pasara lo que pasó, y que haya dejado la sensación de que el orto que actualmente se posa sobre el sillón presidencial podría perfectamente ser el de Cotugno.

elMácula dijo...

me voy un poco de la discusión, pero pregunto ¿con esto se terminó de caer lo de la reelección, no?

envidiosa dijo...

Se cae lo de la reelección?? No lo creo. Seguramente esta fue una jugada estrátegica para empezar la campaña.

AutoBomba dijo...

che, walter ego, no sé si te acordás pero vázquez emitió la advertencia del veto una vez en la presidencia, no antes de las elecciones.

la gran cagada, me imagino, fue el silencio de las listas del frente al respecto. el aborto legal no fue tema de campaña.

y sí, hace muchos años que muchos venimos votando al frente a pesar de quién está de cacique. conozco a unos cuantos que no piensan votarlo en esta ocasión por el veto, que hizo un tsunami en un vaso ya bastante lleno.

el problema es que para la mayoría de los uruguayos que estaban a favor de la despenalización la cosa no es determinante del voto, como sí le sucede a los supuestos "provida". eso quedó bastante claro con la última encuesta de botinelli.

ahora bien, no entiendo, como sugería fer más arriba, por qué las ministras y ministros que se negaron a firmar se quedaron de brazos cruzados luego. ellos eran los únicos que podían trancar el veto, no la asamblea general.