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15 diciembre 2008

De a uno, señores

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Un desfile de jerarcas de gobierno en el juzgado.

El caso Bengoa se complica cada vez más

El ex director de Desarrollo Económico de la IMM, Alberto Rosselli, (hoy funcionario de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de Presidencia de la República), el ex titular de los casinos municipales y del Estado, Juan Carlos Bengoa, el ex director nacional de Loterías y Quinielas, Orestes González Braida, y la arquitecta que llevó adelante las obras de refacción en el casino Parque Hotel volverán a declarar ante la jueza penal Fanny Canessa antes de la feria judicial, que comenzará el 25 de diciembre.

Paralelamente, otro juez penal, Jorge Díaz, solicitó a Canessa la autorización para realizar una audiencia antes de la feria a la que está citado el empresario Felipe Ruiz, propietario de Sabid SA, una de las empresas que participaron en la maniobra fraudulenta que arrojó pérdidas millonarias para la Intendencia de Montevideo. Ruiz es uno de los cinco procesados, desde el 20 de diciembre de 2007, junto a Bengoa y González Braida.

Además de la maniobra en los casinos, Ruiz fue denunciado por el Banco de Previsión Social (BPS) por evasión de aportes de los trabajadores en Sabid, la empresa encargada del mantenimiento de los slots de la comuna. El empresario argumentó que no podía volcar los aportes porque la IMM no le pagaba.

Por su parte, Bengoa y González Braida deberán explicar ante la jueza Canessa algunas novedades que surgieron tras la apertura de sus declaraciones juradas firmadas ante la Junta Asesora en Materia Económico Financiera, popularmente conocida como Junta Anticorrupción. En su declaración jurada, González Braida (quien antes de ser designado al frente de Loterías y Quinielas fue asesor de Bengoa) reconoció ser socio de una de las empresas que alquilaba slots a la IMM, algo que omitió decir cuando declaró ante la justicia, antes de ir a prisión.

En noviembre, el Tribunal de Apelaciones en lo Penal de Primer Turno ratificó los procesamientos con prisión de Bengoa, González Braida, Ruiz, el ex asesor (y amigo de Bengoa) José Luis “Cabeza” Antúnez y el ex encargado del control y seguimiento de las máquinas de azar de la IMM Gustavo Dalmonte, quienes desde hace casi un año están presos por los delitos más graves contenidos en la llamada Ley Anticorrupción.

Las pruebas contra Bengoa y los otros cuatro procesados “conforman los elementos de convicción suficientes que permiten vincular a todos los encausados con el proceso por los delitos que se atribuyen a cada uno”, señala el Tribunal de Apelaciones que mantuvo, por unanimidad, el fallo original de la jueza Canessa.

Interrogatorios profundos podrán demostrar lo que sostienen los respectivos defensores respecto a que todos estaban en total conocimiento de la gestión de Casinos, por lo que no hubo engaño y todas las medidas se tomaron con conocimiento y conformidad de los mismos. Pero también podrá demostrarse lo contrario y que los jerarcas confiaban en Bengoa y su equipo al punto que fueron engañados”, sostiene la resolución del tribunal que confirmó el fallo contra los cinco procesados en el affaire casinos.

En la escala jerárquica municipal de aquel entonces, los jerarcas por encima de Bengoa a los que alude la resolución judicial eran el ex intendente, ex ministro de Vivienda y actual senador Mariano Arana, la ex secretaria general de la IMM y actual ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz y Alberto Rosselli.

Por eso, una vez culminada la feria judicial en febrero de 2009, la justicia se apresta a realizar careos entre Arana, Muñoz, Rosselli y algunos de los implicados en el caso de corrupción más complejo para este gobierno y la izquierda uruguaya.

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20 noviembre 2008

Manual (con los ojos en la nuca) para entender un veto

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Tabaré Vázquez tiene en su haber tres características que, para bien o para mal, seguramente lo harán entrar en los libros de historia. Es el primer socialista de la historia uruguaya en convertirse en presidente, es masón¹ y además, por diferentes proximidades afectivas y familiares, es un hombre inclinado al catolicismo más ortodoxo.

El reciente y más que anunciado veto presidencial no sorprendió a nadie, aunque indignó e irritó a buena parte de los parlamentarios, a las organizaciones que buscan regular la práctica del aborto y al 63% de la población que manifestó públicamente estar a favor de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva.

Para entender mejor este veto -y algunas posturas de la “izquierda”-, se hace imprescindible rascar un poco en las creencias religiosas y filosóficas de otros integrantes del partido de gobierno y en particular, del presidente Vázquez.

La senadora Margarita Percovich (Vertiente Artiguista) tiene una formación católica desde niña y es graduada en filosofía con los jesuitas, en lo que después se convirtió en la actual Universidad Católica del Uruguay (UCUDAL). Eso no impidió que durante la anterior legislatura (en la época del divertido gobierno de Jorge Batlle) y en la actual, votara a favor de la ley que, entre otras cosas, “legaliza” la interrupción del embarazo bajo determinadas condiciones antes de las primeras 12 semanas. Percovich, como otros legisladores de “izquierda”, cree que la opinión del presidente y su familia -casi todos fervientes católicos- no debería influir en las decisiones de un Estado laico desde hace más de 90 años. Incluso, al igual que varios de sus colegas parlamentarios, la senadora se manifestó a favor de un plebiscito popular en el cual la ciudadanía laude definitivamente este tema, que contiene aristas muy complejas.

Ahora bien, no es muy difícil entender las razones que llevaron a Vázquez al veto tan anunciado desde su “almuerzo” en abril de 2005 con el monseñor Nicolás Cotugno, arzobispo de Montevideo.

Dentro la masonería, el presidente Vázquez sería apenas un grado 3, un recién llegado en términos de la logia en eterna enemistad con la Iglesia Católica. Pero su esposa, María Auxiliadora Delgado y dos de sus hijos son católicos casi ortodoxos. Sin ir más lejos, Alvaro Vázquez -su hijo mayor y también médico-, fue seminarista.

Esa influencia familiar, sumada a su pertenencia a la masonería, lo llevó a un sincretismo difícil de entender. “La adolescencia en permanente contacto con los salesianos pareció marcar al líder de la izquierda desde el punto de vista social. No por casualidad uno de los primeros convenios que hizo Vázquez desde la Intendencia de Montevideo fue con el Movimiento Tacurú, una escuela de oficios impulsada por el padre Mateo Méndez, también salesiano” ². Hoy, el padre Méndez es el director del Instituto de Rehabilitación Juvenil (INTERJ) del Instituto del Niño y del Adolescente (INAU).

En 1991, cuando era intendente de Montevideo, Tabaré Vázquez se reunió en Roma con el Papa. “Pocas veces he sentido un impacto tan fuerte como cuando estuve en presencia del papa Juan Pablo II”, dijo en aquel entonces en una entrevista concedida a Canal 10.

Tras la muerte de Juan Pablo II en abril de 2005, los presidentes George W. Bush y Luis Inacio “Lula” Da Silva –ambos a cargo de dos de los 10 países más grandes del mundo- se hicieron un hueco en sus apretadas agendas para acudir a las primeras exequias de un pontífice católico en 27 años. Vázquez, el presidente del nonagésimo país más grande, optó por enviar a su esposa en su lugar. María Auxiliadora regresó exultante del Vaticano e hizo rimbombantes anuncios de la ayuda que la Iglesia brindaría al Plan de Emergencia (PANES), el buque insignia en los inicios de este gobierno. Una ayuda que, como es notorio, nunca llegó.

El Papa Juan Pablo II visitó Uruguay en dos oportunidades: primero en abril de 1987 y luego en mayo del año siguiente. De su primera visita a Montevideo quedó como recuerdo la gigantesca cruz emplazada frente a Tres Cruces, la principal terminal de ómnibus del país. En aquella oportunidad, fueron el Opus Dei y otros sectores conservadores de la Iglesia quienes gestionaron ante el entonces presidente Julio María Sanguinetti, la instalación de la cruz en pleno Bulevar Artigas, de manera que pudiera verse desde la sede presidencial del Edificio Libertad, distante más de 20 cuadras. Catorce años después, la Iglesia instaló una estatua de Juan Pablo II en la entrada de la llamada Iglesia de Nuestro Señor Resucitado, construida en el mismo terreno de la terminal de Tres Cruces. Una vez fallecido el pontífice -y a iniciativa del diputado herrerista Gustavo Borsari- se solicitó que este monumento fuera trasladado junto a la gran cruz.

En abril de 2005, Cotugno y Vázquez almorzaron juntos. Allí analizaron dos temas: el traslado de la estatua junto a la cruz, lo cual se hizo con una celeridad pasmosa gracias a la Junta Departamental de Montevideo y principalmente, a los legisladores que aprobaron el proyecto de ley que lo declaraba “de interés nacional”. El otro tema fue el veto en caso que se aprobara el proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva.

A la salida de ese almuerzo, Vázquez fue rodeado por un enjambre de periodistas ansiosos por conocer lo conversado con Cotugno. Sin muchos rodeos, el presidente anunció que vetaría cualquier intento por despenalizar el aborto. Cuando fue consultado sobre la posibilidad de plebiscitar este tema el mandatario contestó: “Es un tema que depende de la ciudadanía y no mío”. Dicho en criollo, tiró la pelota para adelante.

A esa altura ya no era un secreto que los consejos de la esposa de Vázquez no habían caído en saco roto, para beneplácito de una Iglesia que siempre ha tenido buenas relaciones con otros partidos políticos, pero que estaba en ascuas sobre cómo sería su relacionamiento con un gobierno progresista.

Luego de aquel polémico almuerzo, el presidente -masón³ y a su vez buen amigo del catolicismo- aclaró que era necesario hacer hincapié en la educación y la prevención, además de “darle a la población todas las herramientas para que pueda tener calidad de vida y para que se pueda defender la vida en todas sus manifestaciones”. Y en eso está, aunque desde una óptica médica, masónica y cuasi católica bastante difícil de entender.

¹ La pertenencia del presidente a la masonería, jamás desmentida por el propio mandatario, aparece en la biografía Tabaré Vázquez. Misterios de un liderazgo que cambió la historia, escrita por los periodistas Edison Lanza y Ernesto Tulbovitz. Editorial Al Cierre, Montevideo, 2004.

² Ídem anterior

³ Hace pocos días, el líder y senador del MPP, José Mujica, dijo que las mayorías que posee su sector, junto con los comunistas, son “relativas” para definir su posible candidatura a la Presidencia, porque “en este país casi todos los presidentes fueron doctores o masones”.

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